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Violencia sin códigos: crecen los ataques ordenados desde cárceles y ya impactan fuera de los muros

marzo 27, 2026

Un reciente hecho ocurrido en Godoy Cruz (donde una niña resultó herida en un ataque vinculado a un conflicto delictivo) volvió a poner el foco en una problemática creciente: la violencia que se origina dentro de las cárceles y se ejecuta fuera de ellas, sin ningún tipo de filtro.

Según las primeras líneas investigativas, muchos de estos episodios tienen su raíz en disputas internas entre detenidos (que luego derivan en represalias dirigidas a su entorno en el exterior). Este fenómeno refleja un cambio significativo en la dinámica del delito organizado, donde los muros del penal ya no funcionan como límite operativo.

En ese contexto, un ex integrante del servicio penitenciario (que pidió reserva de identidad por seguridad) advirtió sobre la pérdida de los llamados “códigos”: “antes, aunque hubiera conflictos, las familias no se tocaban (ni se las miraba ni se las incomodaba), eso era una regla básica”. Sus declaraciones fueron recogidas por el medio El Post.

El exfuncionario fue más allá y señaló que en los últimos años las disputas se volvieron mucho más agresivas (incluyendo amenazas, hostigamientos y situaciones de violencia que alcanzan a familiares directos). “Ahora se cruzan todos los límites”, resumió, marcando una diferencia clara con etapas anteriores del sistema penitenciario.

Por último, los especialistas coinciden en que la situación se profundizó tras la pandemia (cuando el acceso a celulares dentro de los penales facilitó la coordinación directa de delitos en el exterior). Este escenario plantea un desafío creciente para la seguridad, con organizaciones que operan desde el encierro pero con impacto real y cada vez más violento en la vida cotidiana.