
La cosecha de uva en Mendoza transita su etapa de cierre con datos que confirman un escenario adverso: la producción total alcanzó los 11,1 millones de quintales, un 17% menos que en la temporada anterior (cuando se habían superado los 13,4 millones). La cifra marca un retroceso significativo para una de las principales economías regionales.
De acuerdo a la Instituto Nacional de Vitivinicultura, el impacto no fue homogéneo en el territorio provincial. San Rafael se posicionó como la zona más golpeada, con una caída del 37% en la producción (pasando de más de 450 mil a apenas 283 mil quintales), lo que refleja la magnitud de la crisis en el sur mendocino.

En General Alvear, la merma fue más moderada pero igualmente relevante: la producción descendió un 14% en comparación con el ciclo anterior (con poco menos de 240 mil quintales), manteniendo la tendencia negativa que atraviesa a gran parte de la provincia.
En contraste, la vecina San Juan logró revertir el panorama regional y registró un crecimiento del 5% en su cosecha, superando los 3,4 millones de quintales (lo que la posiciona en una situación más favorable frente a la caída mendocina).
Pese a la menor disponibilidad de uva, la actividad industrial se sostuvo: el 65% de las bodegas mendocinas continuaron operativas (563 sobre 878 registradas), con niveles de trabajo variables según la zona. En el sur, San Rafael y General Alvear mantuvieron más de la mitad de sus establecimientos en funcionamiento (56% y 58%, respectivamente), evidenciando el esfuerzo del sector por sostener la producción en un contexto complejo.

