El joven peleador del Valle de Uco se consagró campeón en los 65 kilos de Fusión Combat Sport, apenas meses después de atravesar una grave agresión que puso en pausa su carrera deportiva.
Tunuyán vuelve a celebrar a uno de sus deportistas. Ignacio Gabriel Acosta protagonizó un regreso que difícilmente pase desapercibido: después de una recuperación marcada por una grave lesión sufrida a comienzos de 2026, volvió al ring y terminó levantando el cinturón de campeón de Fusión Combat Sport.
El representante del Team The Beast Fight Club, de 21 años, enfrentó a Nicolás Igolam en la categoría de 65 kilogramos. Tras tres rounds de combate, los jueces determinaron por decisión unánime que la victoria correspondía al tunuyanino.
El resultado significó mucho más que una nueva victoria deportiva. Para Acosta, fue la culminación de un proceso de recuperación que lo mantuvo alejado de la competencia y que puso a prueba su capacidad para volver a entrenar y competir.
Un regreso después de una situación extrema
En febrero de este año, Acosta había sufrido un grave ataque en las inmediaciones de su gimnasio. Como consecuencia de la agresión, recibió siete heridas de arma blanca y sufrió una perforación pulmonar.
La situación obligó al deportista a atravesar un período de recuperación y rehabilitación antes de poder pensar nuevamente en una competencia oficial.
Meses después, regresó a la actividad con un objetivo claro: volver a hacer lo que había construido durante años dentro del kickboxing.
Y el regreso no pudo ser más significativo.
Del entrenamiento al cinturón
Acosta ya había conseguido destacarse anteriormente en el circuito, donde había obtenido el título regional Semi Pro en la categoría de -64 kilos.
Esta vez, el desafío fue en los 65 kilos y ante un nuevo rival. Durante los tres rounds, el tunuyanino logró imponer su planteo y terminó recibiendo el respaldo unánime de los jueces.
Con ese resultado, el cinturón viajó rumbo a Tunuyán.
La consagración representa además un nuevo capítulo para el deporte del Valle de Uco, que vuelve a tener a uno de sus representantes en lo más alto de una competencia de artes marciales.
Para Ignacio, sin embargo, el título tiene un significado todavía mayor: volver a competir después de todo lo ocurrido y terminar la noche como campeón.
Un cinturón que representa mucho más
La victoria de Acosta no se explica solamente por lo sucedido dentro del ring. Detrás del campeonato hay meses de recuperación, entrenamiento y preparación para volver a ponerse los guantes.
El joven tunuyanino consiguió transformar uno de los momentos más difíciles de su carrera en una nueva oportunidad deportiva.
Y esta vez, la historia terminó con un cinturón de campeón en sus manos.











