Mendoza avanza en la regulación y desarrollo del cannabis medicinal y el cáñamo industrial como nuevas actividades productivas. El esquema busca atraer inversiones, generar empleo y sumar valor agregado, mientras el Valle de Uco aparece como una región con potencial agrícola para este tipo de desarrollos.
Mendoza busca ampliar su matriz productiva con dos actividades que hasta hace algunos años tenían un lugar marginal dentro de la economía provincial: el cannabis medicinal y el cáñamo industrial.
La Provincia viene construyendo un marco regulatorio específico para ordenar la actividad, establecer controles y generar condiciones para que empresas y productores puedan desarrollar proyectos vinculados con estas plantas.
Uno de los últimos avances fue la incorporación de Wichan S.A.S., la primera empresa que ingresó al Régimen Productivo de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial de Mendoza. La firma quedó registrada en el Registro Provincial de Cannabis y Cáñamo Industrial y comenzó sus actividades en Guaymallén.
Una nueva alternativa productiva
El objetivo de la Provincia es que estas actividades no se limiten al cultivo, sino que permitan desarrollar una cadena de valor que incluya investigación, producción, industrialización y comercialización.
En el caso del cáñamo industrial, sus distintos componentes pueden ser utilizados para la elaboración de productos como fibras textiles, bioplásticos, materiales para la construcción y otros productos industriales. La normativa provincial establece además mecanismos de trazabilidad para controlar todo el proceso productivo.
Para el cannabis medicinal, el esquema contempla actividades vinculadas con fines medicinales, terapéuticos y paliativos del dolor, siempre dentro de los usos autorizados y bajo controles específicos.

¿Qué lugar podría ocupar el Valle de Uco?
La incorporación de estas actividades a la matriz productiva mendocina también abre interrogantes sobre el potencial que podrían tener distintas regiones agrícolas de la provincia.
El Valle de Uco, con una economía fuertemente vinculada a la producción agropecuaria, cuenta con experiencia en cultivos, infraestructura productiva y cadenas de comercialización. Sin embargo, por el momento no hay confirmación oficial de que exista un proyecto de producción de cannabis medicinal o cáñamo industrial en el Valle de Uco que forme parte del régimen provincial.
El desarrollo de esta industria podría representar, a futuro, una alternativa para incorporar nuevos cultivos y generar productos con mayor valor agregado, aunque cualquier iniciativa deberá ajustarse a las autorizaciones, controles y requisitos establecidos por la normativa vigente.

Mendoza busca atraer inversiones
Desde el Gobierno provincial remarcan que el desarrollo del sector apunta a generar empleo, inversiones, innovación y nuevas oportunidades de exportación.
La Ley Provincial 9.617 creó el Registro Provincial de Cannabis y Cáñamo Industrial y estableció las herramientas para autorizar, fiscalizar y controlar la producción, distribución y comercialización de estas actividades.
Además, Mendoza avanzó durante 2026 en herramientas de control y trazabilidad y en la capacitación de organismos que deberán fiscalizar la actividad. También se trabaja en un laboratorio destinado al control de calidad de los productos.
La Provincia busca así que el crecimiento de esta industria se produzca dentro de un marco regulado y con controles sobre toda la cadena.

Una industria que recién comienza a tomar forma
El cannabis medicinal y el cáñamo industrial todavía representan una actividad emergente dentro de Mendoza, pero la Provincia ya comenzó a construir la estructura legal y productiva necesaria para su desarrollo.
Para el Valle de Uco, el desafío estará en observar cómo evoluciona este nuevo sector y si, con el tiempo, aparecen proyectos que puedan incorporarse a la región y complementar una matriz productiva históricamente ligada a la vitivinicultura, la fruticultura y otras actividades agrícolas.
Por ahora, el avance más concreto está en la regulación, fiscalización y llegada de las primeras empresas al régimen provincial, mientras Mendoza busca posicionarse como un nuevo polo para una industria que combina producción, ciencia e innovación.














