
Luego de un preocupante incremento en 2024, la mortalidad infantil en Mendoza volvió a descender durante 2025 y alcanzó una tasa de 6,3 muertes cada 1.000 nacidos vivos, lo que representa una baja cercana al 19% respecto del año anterior.
El dato implica una recuperación luego del salto registrado en 2024, cuando el indicador había subido a 7,5 por mil, encendiendo alertas en el sistema de salud.
A pesar de la mejora, las autoridades remarcan que se trata de un indicador sensible, ya que en muchos casos las muertes son evitables y dependen del acceso a controles y condiciones de salud.
Cuáles son las principales causas
Según especialistas del área de Maternidad e Infancia, las causas de mortalidad infantil en Mendoza se mantienen en línea con el resto del país y del mundo.
Entre las más frecuentes se destacan:
- Complicaciones en el embarazo y el parto
- Prematurez y bajo peso al nacer
- Malformaciones congénitas (alrededor del 30% de los casos)
- Infecciones y problemas neonatales
La mayoría de los fallecimientos ocurre en los primeros meses de vida, especialmente luego del período neonatal.
Qué cambió en 2025
Desde el Gobierno provincial atribuyen la baja a la implementación de políticas públicas centradas en la salud materno-infantil, con foco en:
- Controles prenatales más estrictos
- Seguimiento del embarazo
- Atención temprana del recién nacido
- Detección precoz de riesgos
También influyeron factores sociales y sanitarios, como una mayor cobertura del sistema de salud y programas específicos para reducir riesgos durante la gestación.
El desafío a futuro
A pesar del descenso, la tasa actual aún está por encima de los niveles alcanzados en 2023, cuando Mendoza había logrado uno de sus mejores registros.
El objetivo oficial es seguir reduciendo la mortalidad infantil hasta llegar a 5 por cada 1.000 nacidos vivos en 2027, mediante políticas integrales y acceso equitativo a la salud.
Mientras tanto, el indicador continúa siendo una de las principales medidas de calidad del sistema sanitario, ya que refleja no solo la atención médica, sino también las condiciones sociales y económicas de la población.

