

La medida comenzará a aplicarse en julio y busca modificar el esquema en clínicas y hospitales. Profesionales advierten posibles impactos en la relación con las pacientes.
El Gobierno provincial avanza con una reforma en el sistema de atención de partos con el objetivo de disminuir la cantidad de cesáreas, especialmente en el ámbito privado, donde los índices son considerablemente más altos que en el sector público.
La iniciativa, que comenzará a implementarse en julio, propone un cambio en la dinámica de atención: los nacimientos estarán a cargo de médicos de guardia, quienes definirán en el momento si se realiza un parto natural o una cesárea. En este esquema, el obstetra que acompañó el embarazo podrá estar presente, pero no será quien tome la decisión final.
Desde el Ministerio de Salud sostienen que la medida apunta a desalentar intervenciones innecesarias y promover el parto vaginal, reservando la cesárea únicamente para casos con indicación médica o cuando sea solicitada por la paciente.
El plan ya cuenta con acuerdos con distintas clínicas y hospitales privados, que comenzarán a aplicar el nuevo protocolo una vez que entre en vigencia.
Además, se prevé reforzar la presencia de anestesistas las 24 horas en los centros de salud, con el fin de garantizar la atención continua durante el trabajo de parto.
En paralelo, se impulsará una campaña de concientización sobre los riesgos de las cesáreas, al considerarlas una cirugía mayor que puede tener consecuencias tanto en la salud de la madre como en futuros embarazos.
Sin embargo, la propuesta generó cuestionamientos dentro del sector médico. Profesionales de la obstetricia advierten que el nuevo esquema podría afectar el vínculo entre médico y paciente, y anticipan posibles conflictos legales vinculados a la toma de decisiones durante el parto.

