Las principales consultoras privadas revisaron sus proyecciones y ahora esperan que el IPC de agosto se ubique entre 1,4% y 2%. La desaceleración de los alimentos y las bebidas aparece como uno de los principales factores detrás de la mejora.
La inflación de agosto podría mostrar una nueva desaceleración luego del 2,1% registrado en julio. A pocos días del cierre del mes, distintas consultoras privadas ajustaron sus estimaciones y ubican el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en un rango que va del 1,4% al 2%, con varias proyecciones concentradas cerca del 1,5%.
El comportamiento de los alimentos y las bebidas es uno de los principales motivos que explican este cambio en las expectativas. El rubro registró aumentos más moderados durante las últimas semanas y, por su peso dentro de la canasta que utiliza el INDEC, su evolución puede tener un impacto significativo sobre el resultado general.
Las proyecciones van del 1,4% al 2%
Entre las estimaciones más optimistas aparece Fundación Libertad y Progreso, que calcula una inflación mensual del 1,4%. Para alimentos y bebidas no alcohólicas, la entidad estima una suba del 1,1%.
EcoGo, en tanto, proyecta un IPC del 1,5%, también con un incremento estimado del 1,1% para alimentos y bebidas. La consultora registró una marcada desaceleración del rubro durante la tercera semana del mes.
Otras mediciones son algo más elevadas. C&T Asesores Económicos calcula una inflación del 1,6%, mientras que Analytica proyecta 1,7%. Abeceb espera un registro cercano al 1,8%.
Por su parte, Econviews y LCG estiman una inflación de alrededor del 1,9%, mientras que Equilibra mantiene una proyección cercana al 2%, aunque todavía contempla la posibilidad de que el resultado final sea menor.
¿Qué está pasando con los alimentos?
La moderación de los precios de alimentos y bebidas aparece como el dato más destacado de los relevamientos privados.
Durante las últimas semanas se registraron variaciones más bajas en diferentes productos. En algunas mediciones, incluso se observaron bajas en categorías como panificados, lácteos y verduras, mientras que otros productos continuaron aumentando.
La evolución de este grupo será determinante durante los últimos días del mes. Un repunte de los alimentos podría modificar las estimaciones actuales, mientras que una continuidad de la tendencia de desaceleración favorecería un IPC más cercano al 1,5%.
Por debajo del dato de julio
Si las proyecciones más bajas se cumplen, agosto marcaría una diferencia importante respecto de julio, cuando la inflación alcanzó el 2,1% y cortó una racha de tres meses consecutivos de desaceleración.
De todos modos, las estimaciones privadas todavía no constituyen el dato oficial. El resultado definitivo será informado por el INDEC, por lo que las cifras podrían modificarse en función de los movimientos registrados durante los últimos días del mes.
Por ahora, el escenario que surge de los relevamientos es de menor presión sobre los precios, especialmente en alimentos, aunque todavía lejos de una inflación mensual de cero.











