
La reconocida profesora y directora de academia «Leticia Chiapero» repasa su camino desde una infancia marcada por la timidez hasta la creación de sus espacios en Tunuyán y Tupungato. «Busco darles a mis alumnos la disciplina y el mundo que a mí me hubiese gustado tener», asegura.
En la víspera del Día Internacional de la Danza, que se celebra este 29 de abril, la comunidad artística de Mendoza destaca la labor de quienes dedican su vida a la enseñanza. Leticia Chiapero, Directora de la academia que lleva su nombre, es un claro ejemplo de resiliencia y pasión. Lo que comenzó como un baile solitario frente al reflejo de una ventana en su casa, hoy se ha convertido en una estructura educativa que abraza a niños desde los 2 años.
El origen de una vocación: del tango al folklore familiar
El proceso de Leticia no fue sencillo. «Yo era una niña muy tímida», confiesa. Sin embargo, el elegante mundo del tango la cautivó desde los 8 años.
Esa nena de ocho años, que soñaba con los vestidos elegantes y los peinados del tango, dio sus primeros pasos de la mano de su maestro Rubén Alverete, mientras vencía el miedo a través de una herencia familiar muy marcada. Leticia viene de una familia de artistas inmensa, de esas que necesitan alquilar un salón para los cumpleaños porque son más de 85 parientes, donde el folklore y el baile nunca faltan. Fue en ese entorno unido y lleno de aliento donde ella logró superar su timidez, animándose a probar cada disciplina que encontraba en el departamento hasta entender que su vida estaba ligada al escenario.

El quiebre a los 17 años y el sueño del teatro propio
Un viaje a la Ciudad de Mendoza y una beca en la Vendimia le abrieron las puertas a un universo nuevo. «Conocí el Teatro Independencia y me enamoré; ahí supe que quería ese nivel de academia para los valletanos», relata Leticia.
- Capacitación federal Su carrera la llevó por San Luis, Buenos Aires y recientemente Brasil, siempre enfocada en teatros y lugares de ensayo.
- De intérprete a coreógrafa Tras cumplir su ciclo sobre el escenario, Leticia descubrió que su verdadera fascinación es el montaje, la creación de coreografías y la dirección artística.
- Visión pedagógica Hoy lidera dos sedes: una en Tunuyán (calle Godoy Cruz) y otra en Tupungato (calle Belgrano), especializándose en danza clásica.
El desafío de enseñar disciplina en la era de la inmediatez
Leticia reflexiona sobre los cambios generacionales en el aprendizaje. En un mundo donde todo es «ya», la danza clásica se erige como un baluarte de paciencia.
«Los chicos hoy buscan la inmediatez, pero la danza clásica lleva tiempo, dedicación y, sobre todo, disciplina. Agradezco que mis alumnos acepten el sistema del proceso, porque no se sube a un escenario en la primera clase», explica la directora.
Para Leticia, su motor actual es el amor y el agradecimiento. Busca que sus alumnos no solo aprendan a bailar, sino que incorporen valores como el cumplimiento, el cuidado en el peinado y el respeto por el vestuario. «Hoy conquistar la danza es hacerlo de la mano de mis alumnos y que ellos representen nuestros proyectos en todos los escenarios posibles», concluye.
Cómo inscribirse en la Academia Leticia Chiapero
La institución recibe alumnos desde los 2 años hasta adolescentes, con un enfoque en danza clásica y formación integral.
- Instagram oficial @leticiachiapero
- Teléfono de contacto: 2622235930
- Ubicaciones: Calle Godoy Cruz (Tunuyán) y Calle Belgrano frente a la plaza de juegos (Tupungato).


