
Mientras los relevamientos municipales muestran una realidad, las organizaciones sociales y los datos provinciales arrojan números mucho más elevados. El debate sobre cuántas personas duermen a la intemperie en el Gran Mendoza se intensifica ante la llegada del frío.
La visibilidad de personas durmiendo en cajeros automáticos, plazas y umbrales de comercios ha crecido notablemente en el último año. Sin embargo, este abril de 2026, determinar con exactitud cuántas personas se encuentran en situación de calle en Mendoza sigue siendo una tarea difícil debido a las metodologías contrapuestas que utilizan los distintos organismos.
La brecha entre las estadísticas oficiales
La disparidad de los números genera confusión y dificulta la implementación de políticas públicas integrales. Según los últimos reportes, la diferencia es marcada:
- Cifras Municipales Los relevamientos de Capital y Guaymallén suelen contabilizar solo a quienes pernoctan de forma estable en ciertos puntos, arrojando números más conservadores.
- Datos de Contingencia Social Desde la provincia, el número de personas asistidas en paradores supera ampliamente los registros locales, ya que incluyen a la población «golondrina».
- Relevamiento de Organizaciones Las ONGs y agrupaciones que reparten viandas nocturnas aseguran que la cifra real podría duplicar a la oficial, detectando familias enteras en situación de calle por primera vez.
Zonas críticas y nuevos perfiles de vulnerabilidad
El mapa de la exclusión en Mendoza se concentra principalmente en el radio céntrico, pero se ha expandido hacia los departamentos de la periferia. Los especialistas advierten que el perfil de quien vive en la calle ha cambiado:
- Adultos mayores Un incremento de jubilados que no pueden costear alquileres mínimos.
- Jóvenes con consumo problemático Población que queda fuera del sistema de paradores por normativas de convivencia.
- Trabajadores informales Personas que tienen ingresos eventuales pero insuficientes para acceder a una pensión o habitación.
El desafío de los paradores públicos
Con el inicio de las bajas temperaturas, la capacidad de los albergues provinciales entra en tensión. Si bien existen convenios con iglesias y refugios privados, la demanda suele desbordar la oferta de camas disponibles. Desde el Ministerio de Salud y Desarrollo Social insisten en que el objetivo no es solo dar techo, sino lograr la reinserción social y laboral de los individuos.
«La cifra dispar nos habla de una realidad móvil. Muchos están en la calle de día pero buscan refugio de noche, y otros tantos evitan los paradores por temor o reglas estrictas», explican referentes del área social.
Hacia un censo único y efectivo
Para este 2026, el reclamo de las instituciones civiles es la unificación de criterios para un censo real que no solo cuente personas, sino que identifique necesidades de salud y documentación. Solo con un número certero Mendoza podrá dimensionar la magnitud de una crisis que se vuelve más evidente en cada rincón de la Ciudad.


