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Falta poco para que se vayan, pero… ¿qué sucede con los mosquitos en invierno?

marzo 18, 2026

Con la llegada del frío, la presencia de mosquitos disminuye de forma notable, pero eso no significa que desaparezcan. Tras un verano húmedo en Mendoza (donde estos insectos fueron protagonistas), su ausencia en invierno genera una pregunta recurrente: dónde se esconden. La respuesta está en su capacidad de adaptación, ya que reducen su actividad al mínimo para atravesar los meses más fríos.

Los mosquitos dependen directamente de la temperatura para mantenerse activos. Cuando el clima se enfría, su metabolismo se ralentiza y entran en una especie de estado de reposo (similar a una pausa biológica) que les permite conservar energía hasta que vuelvan las condiciones favorables.

En ese proceso, las hembras tienen una ventaja clave: pueden sobrevivir durante más tiempo que los machos (incluso meses). Antes de refugiarse, acumulan reservas energéticas que les permiten resistir sin alimentarse con normalidad, lo que asegura la continuidad de la especie cuando regresa el calor.

Para atravesar el invierno, estos insectos buscan lugares protegidos. Suelen esconderse en espacios húmedos y resguardados (como grietas, alcantarillas, cavidades de árboles o rincones de construcciones) donde el frío no impacta con tanta intensidad. Allí permanecen casi inmóviles durante semanas o meses.

Aun así, no es raro que aparezcan mosquitos en pleno invierno (sobre todo en interiores calefaccionados). Si encuentran agua estancada y una temperatura adecuada, pueden mantenerse activos. En definitiva, no desaparecen: esperan el momento indicado para volver a ser protagonistas cuando suben las temperaturas.