Vaca Muerta amplía sus fronteras y Mendoza gana protagonismo en el mapa petrolero

Un nuevo estudio elevó a 30.170 millones de barriles los recursos técnicamente recuperables de petróleo de Vaca Muerta. La actualización incorpora por primera vez de manera formal la extensión de la formación hacia el sur de Mendoza y abre nuevas expectativas para la actividad hidrocarburífera provincial.


La dimensión de Vaca Muerta volvió a crecer y, con ella, también el papel de Mendoza dentro del desarrollo energético argentino.


Un estudio realizado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), a pedido de la Secretaría de Energía de la Nación, estimó en 30.170 millones de barriles los recursos remanentes técnicamente recuperables de petróleo de la formación.


La cifra representa un incremento del 89% respecto de la estimación realizada en 2013 por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), que había calculado unos 16.220 millones de barriles.


La novedad para Mendoza


Uno de los aspectos más importantes del nuevo estudio es que incorporó formalmente la extensión de Vaca Muerta hacia el sur de Mendoza, conocida como la denominada “lengua mendocina”, ubicada principalmente en el área de Malargüe.


La actualización no significa que todo ese recurso pueda convertirse inmediatamente en producción. Se trata de una estimación de petróleo técnicamente recuperable, cuya explotación dependerá de factores geológicos, tecnológicos y económicos.


Sin embargo, el reconocimiento técnico de esta superficie coloca a Mendoza dentro de un mapa de desarrollo que históricamente estuvo asociado principalmente con Neuquén.

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Qué cambió en la estimación


El salto en los recursos calculados responde a varios factores.


El área considerada potencialmente productiva aumentó un 22%, mientras que el espesor de roca apto para perforaciones se incrementó un 39%. Además, los avances en las técnicas de perforación y fractura permitieron elevar un 54% el factor de recuperación, es decir, la proporción del petróleo que puede extraerse efectivamente de la formación.


El estudio fue elaborado con la participación de especialistas del IAPG, universidades nacionales, la Secretaría de Energía y técnicos de distintas empresas operadoras.


Malargüe ya está en etapa de exploración
La incorporación de Mendoza a esta nueva evaluación llega mientras distintos proyectos ya avanzan en el sur provincial.


En Paso de las Bardas Norte y CN-VII A, YPF realizó trabajos de exploración y ensayos de producción que permitieron identificar crudo liviano. La empresa prevé una nueva etapa exploratoria con una inversión de alrededor de US$30 millones, que contempla pozos horizontales de mayor extensión.


Otro proyecto se desarrolla en Cañadón

Amarillo, donde la unión de empresas Quintana Energy y TSB lleva adelante un programa piloto no convencional. Allí se inició una campaña de sísmica 3D para conocer con mayor precisión las características del subsuelo y determinar la ubicación de posibles futuros pozos.


Una oportunidad que todavía debe probarse
El nuevo escenario genera expectativas para Mendoza, pero el desarrollo petrolero no es automático.


Antes de avanzar hacia grandes inversiones deben confirmarse la viabilidad técnica y económica de los pozos, además de las condiciones necesarias para transportar y comercializar la producción.


Por ahora, el dato más significativo es que Mendoza dejó de aparecer únicamente como una zona con potencial y comenzó a ocupar un lugar formal dentro de las estimaciones actualizadas de una de las principales formaciones hidrocarburíferas del país.


El desafío para los próximos años será transformar ese potencial geológico en producción, inversiones y actividad económica concreta para la provincia.