
Tras las fuertes tormentas que se registraron durante el verano en Mendoza, se iniciaron tareas de refuerzo y mantenimiento en el canal Cacique Guaymallén, una de las principales vías de conducción de agua del área metropolitana.
Los trabajos se realizan luego de que las precipitaciones provocaran crecidas extraordinarias en cauces y zanjones, generando preocupación por el aumento del caudal en distintos sectores del Gran Mendoza. En algunos puntos, el nivel del agua llegó cerca del límite de desborde, lo que obligó a intensificar los controles y las tareas de prevención.
El canal Cacique Guaymallén cumple una función clave en el sistema hídrico de la provincia, ya que transporta agua para riego y actúa como desagüe aluvional que atraviesa gran parte del área urbana. El cauce tiene aproximadamente 22 kilómetros de extensión y conecta distintos zanjones y cursos de agua que desembocan finalmente en el río Mendoza.
Durante los episodios de tormenta del verano, el incremento del caudal puso en alerta a los organismos encargados del manejo del sistema hídrico, debido al riesgo de anegamientos o desbordes en zonas urbanas cercanas al canal.
Por este motivo, se decidió avanzar con obras de refuerzo en sectores críticos, además de tareas de limpieza, mantenimiento y revisión de la infraestructura para asegurar el correcto funcionamiento del cauce frente a futuras tormentas.
Las intervenciones buscan mejorar la capacidad de conducción del canal y prevenir inconvenientes durante nuevos eventos climáticos intensos, que en los últimos años se han vuelto más frecuentes en la región.
De esta manera, las autoridades apuntan a reducir el riesgo de desbordes y proteger las zonas urbanas que se encuentran próximas a uno de los canales más importantes del sistema hídrico del Gran Mendoza.

