
El escenario político argentino entra en una etapa de redefiniciones dentro del PRO, donde empieza a consolidarse la idea de un regreso de Mauricio Macri como candidato presidencial en 2027. La señal más clara la dio Martín Yeza, quien aseguró que el respaldo interno hacia el ex mandatario es prácticamente total, reflejando un intento del partido por recuperar protagonismo propio.
En paralelo, la relación con el gobierno de Javier Milei empieza a mostrar matices. Si bien el PRO ha sido clave en el Congreso para sostener iniciativas oficiales, crece una postura de apoyo con límites (sin ruptura directa pero con críticas puntuales) que busca preservar la identidad partidaria frente al avance libertario.
Desde el entorno de Macri destacan que comparten el rumbo económico, pero marcan diferencias en la gestión (especialmente en términos de institucionalidad y experiencia). Este distanciamiento funciona como una estrategia preventiva (ante una eventual caída en la imagen del Gobierno) que podría afectar al espacio si no logra despegarse a tiempo.
La posible candidatura del ex presidente también aparece como una herramienta para ordenar la interna del PRO, atravesada por reconfiguraciones tras el corrimiento de Patricia Bullrich y la autonomía de Horacio Rodríguez Larreta. En ese marco, la figura de Macri surge como eje de cohesión (especialmente en territorios clave como la provincia de Buenos Aires), donde la fragmentación opositora podría favorecer al oficialismo.
Con este panorama, el PRO enfrenta una disyuntiva estratégica: acompañar el proyecto libertario o reconstruir una alternativa propia. La presión interna para que Macri encabece ese proceso crece (mientras él mide tiempos y escenarios), consciente de que su posicionamiento frente a la Casa Rosada será determinante en la carrera hacia 2027.


