
Los combustibles volvieron a aumentar en Mendoza y el ajuste ya se siente en los surtidores. La suba alcanza los $28 por litro en algunos casos, lo que representa un nuevo golpe al bolsillo de los consumidores.
El incremento forma parte de una serie de actualizaciones que se vienen registrando en los últimos meses, en un contexto de ajustes en el sector energético y variaciones en los costos.
El impacto es inmediato: no solo afecta a quienes cargan combustible de manera particular, sino también al transporte, la logística y, en consecuencia, a los precios de productos y servicios.
En estaciones de servicio de la provincia, los nuevos valores ya se reflejan en todas las categorías, desde nafta súper hasta premium y gasoil. Esto genera preocupación entre los usuarios, que ven cómo se encarece el costo de movilidad.
Especialistas advierten que estos aumentos tienen un efecto en cadena sobre la economía. El encarecimiento del combustible suele trasladarse a otros sectores, impulsando la inflación.
Además, el contexto económico hace que cada ajuste tenga mayor impacto, especialmente en sectores de ingresos medios y bajos.
Por otro lado, desde el sector empresarial señalan que los aumentos responden a la necesidad de actualizar precios frente a costos operativos y variables internacionales.
Mientras tanto, los consumidores buscan alternativas para reducir gastos, como disminuir el uso del vehículo o cambiar hábitos de consumo.
La suba del combustible se consolida así como uno de los factores clave en la dinámica económica actual, con efectos directos en la vida cotidiana.

