El posible impacto del fenómeno climático vuelve a poner el foco en la capacidad de respuesta de los cuarteles de bomberos voluntarios. Las principales necesidades están vinculadas al equipamiento, el personal y especialmente los recursos para rescates acuáticos.
La posibilidad de que Mendoza atraviese una temporada con precipitaciones superiores a las habituales encendió la atención sobre la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia.
El fenómeno conocido como “Súper Niño” podría generar un incremento de entre 30% y 60% en las precipitaciones durante la primavera y el verano, según las proyecciones citadas por especialistas. Este escenario plantea la necesidad de reforzar la preparación frente a posibles inundaciones, crecidas y aluviones.
En este contexto, los cuarteles de Bomberos Voluntarios de Mendoza cuentan con diferentes niveles de equipamiento y recursos. Desde Defensa Civil explicaron que se realizan inspecciones periódicas para conocer la cantidad de personal disponible y verificar el estado de vehículos, herramientas y otros elementos necesarios para responder ante emergencias.
El rescate acuático, uno de los principales desafíos
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la disponibilidad de equipamiento para rescates en zonas con agua.
No todos los cuarteles cuentan con embarcaciones propias, gomones o motores fuera de borda, elementos que pueden resultar fundamentales frente a inundaciones o crecidas de gran magnitud. Algunos cuerpos ya disponen de personal capacitado y recursos específicos, pero la preparación no es uniforme en toda la provincia.
Desde Bomberos Voluntarios de Luján de Cuyo señalaron que cuentan con un gomón debido a las características de su zona de cobertura, que incluye sectores cercanos a El Carrizal y Potrerillos.
La experiencia reciente también dejó en evidencia la importancia de estos recursos.
Bomberos Voluntarios de Godoy Cruz recordaron intervenciones realizadas durante episodios de fuertes precipitaciones y situaciones vinculadas con canales aluvionales y descargas de agua.
¿Qué implica para el Valle de Uco?
Para departamentos como Tunuyán, Tupungato y San Carlos, el escenario también merece atención debido a la presencia de ríos, arroyos, canales y zonas de montaña.
Un incremento significativo de las precipitaciones podría generar situaciones que requieran respuestas rápidas, especialmente en sectores rurales, caminos cercanos a cauces y áreas donde las lluvias intensas pueden provocar crecidas repentinas.
Por eso, la preparación no depende solamente de contar con autobombas. También resulta fundamental disponer de personal suficiente, equipos de comunicación, vehículos adecuados y elementos específicos para rescates y evacuaciones.
Prepararse antes de que llegue la emergencia
Los cuarteles plantean la necesidad de mejorar la coordinación entre las distintas instituciones para saber con anticipación qué recursos están disponibles y dónde pueden ser utilizados en caso de una emergencia de gran escala.
La posibilidad de que varias zonas de Mendoza necesiten asistencia simultáneamente también obliga a pensar en mecanismos de cooperación entre cuarteles y organismos de emergencia.
Mientras se espera la evolución de las condiciones climáticas, la preparación aparece como uno de los principales factores para reducir riesgos durante los próximos meses.
En el Valle de Uco, donde las condiciones de montaña y la presencia de cauces naturales forman parte del paisaje cotidiano, mantenerse informados y respetar las recomendaciones de Defensa Civil y los organismos de emergencia será clave ante eventuales tormentas intensas.











