
La madrugada del lunes marcó el regreso a clases de los estudiantes del último año de secundaria en Mendoza con una nueva edición del tradicional Último Primer Día (UPD). En ese marco, el Gobierno provincial desplegó el operativo denominado UPD 360, un dispositivo preventivo articulado entre la Dirección General de Escuelas (DGE) y el Ministerio de Seguridad de Mendoza.
Según informaron oficialmente, el objetivo fue reforzar controles, prevenir excesos y acompañar a estudiantes y familias durante la celebración previa al inicio del ciclo lectivo.
Sin embargo, no todas las experiencias fueron positivas.
“Fue un desastre”
Una madre que acompañó a su hijo al encuentro expresó su preocupación por la organización y la seguridad del lugar elegido.
“Un desastre. Los organizadores (alumnos delegados del último año) buscaron un lugar en medio de la nada, en un sitio muy peligroso al lado de la ruta, y algunos padres nos enteramos recién al llegar dónde era”, relató.
La mujer aseguró que no tenía expectativas previas, pero que permitió la participación de su hijo por temor a que quedara excluido del grupo.
“Creo que solo lo llevé porque no me quedó otra, ya que si no participan después son marginados por los compañeros el resto del año”, señaló.

En relación al operativo anunciado por las autoridades, sostuvo que no percibió presencia policial significativa en el lugar.
“No vi prácticamente policía, el lugar era bastante alejado. Las escuelas se juntaron entre sí para afrontar los costos del alquiler del lugar, el DJ y demás. No había demasiado lugar para cubrir, pero no vi mucho movimiento policial por esa zona en particular”.
También cuestionó las condiciones generales del encuentro.
“La verdad que no vi cuidado ni nada. Fue lo mismo de siempre”.
Y agregó una preocupación que se repite cada año:
“Pensé que este año iba a ser un poco diferente, pero los chicos estaban alcoholizados como siempre”.
El desafío de conciliar tradición y seguridad
El UPD se consolidó en los últimos años como una tradición entre estudiantes de quinto año. Sin embargo, el consumo de alcohol, la elección de espacios alejados y la organización informal de los encuentros siguen generando tensión entre familias y autoridades.
Para esta madre, el rol de los adultos es clave.
“No hay que dejar que ellos tomen decisiones por las cuales después se exponen a peligros. Buscan lugares alejados, en sitios peligrosos. A esos lugares llegan bebidas, gente que vende otras cosas. Cero seguridad”.
Desde el Ejecutivo provincial sostienen que el operativo busca justamente minimizar riesgos y fortalecer la prevención. No obstante, los testimonios evidencian que todavía existen situaciones que generan preocupación en parte de la comunidad.
Con el ciclo lectivo ya en marcha, el debate vuelve a instalarse: cómo acompañar una tradición estudiantil sin que derive en situaciones de riesgo.

