
Analía Benítez es la creadora del comedor y merendero “Rinconcito de Jesús”, ubicado en el barrio UEFA M B Casa 3 de Tunuyán. El espacio funciona desde 2019 como una iniciativa solidaria impulsada por ella misma.
La zona es conocida por atravesar situaciones de vulnerabilidad, al igual que otros barrios del departamento. El UEFA y sus alrededores son el hogar de numerosos niños y niñas que crecen en contextos difíciles, y este merendero busca cambiar, aunque sea un poco, esa realidad.
En diálogo con Canal 8, Analía contó que fue víctima de violencia de género y que atravesó momentos muy duros. Según relató, el proyecto nació como una manera de ocupar su mente en ayudar a otros y salir adelante. A pesar de las dificultades personales, decidió transformar el dolor en solidaridad.
Todo comenzó en 2019 con apenas diez chicos. Analía recorría el barrio puerta por puerta para entregar leche y tortitas dos veces por semana. Una de sus amigas, Soledad López, fue quien le dio el impulso inicial para comenzar.
Con el paso del tiempo, más personas comenzaron a colaborar con donaciones y apoyo. Sin embargo, cuando el proyecto empezaba a crecer, llegó la pandemia por Covid-19. A pesar del aislamiento y las restricciones, el merendero nunca dejó de funcionar. Durante aquellos meses, los niños se acercaban a buscar su merienda y regresaban a sus hogares, siempre respetando las medidas sanitarias vigentes.
La crisis económica derivada de la cuarentena provocó un aumento considerable en la cantidad de familias que necesitaban asistencia. Incluso muchas de las personas que antes colaboraban con el merendero terminaron recurriendo a él en busca de alimento. Analía recuerda esa etapa como un período muy difícil, sostenido gracias al esfuerzo colectivo y “a la ayuda constante de Dios, que siempre abrió puertas para que no faltara nada”.
Actualmente, alrededor de 25 niños de Tunuyán asisten cada jueves al merendero para recibir una merienda. La comida que se entrega depende de las donaciones que reciben semanalmente. Además, el espacio también organiza almuerzos o cenas comunitarias cuando realizan actividades con una gran concurrencia.
Un dato que llamó la atención durante la entrevista, es que Analía afirma que el volumen de personas necesitadas se asemeja al que había en momentos de pandemia. Cómo si hubiésemos tenido un retroceso en el crecimiento económico de las familias de Tunuyán que nos hizo volver a aquellos días de escasez.
Donaciones de leche, azúcar, harina, galletas, fideos, arroz, aceite y muchos otros alimentos no perecederos son vitales para que la ayuda no se detenga. Y si de necesidades hablamos, la ropa, el calzado y el abrigo también son necesarios para darle un poco de alivio a muchas familias que pasan por momentos de angustia y necesidad.
Parte de agradecer lo que tenemos también se manifiesta dándole al que hoy más lo necesita. Una campera que ya no nos queda, un juguete que anda dando vueltas por nuestra casa y un paquetito de algo en la alacena pueden hacer la diferencia. Incluso si se hace imposible ayudar en lo material, el merendero siempre necesita voluntarios para cocinar, ayudar, o simplemente dar una palabra de aliento o un abrazo que podría cambiar la historia del otro. Si estás interesado en ayudar, el número de Analía es 2622 64-6502 y su alias es trabajo.limpieza.mp.

