septiembre 15, 2026

Las heladas golpean al Valle de Uco y crece la preocupación por las pérdidas en los cultivos

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Las heladas de las últimas semanas encendieron la alarma entre los productores del Valle de Uco, donde las temperaturas bajo cero provocaron daños en distintos cultivos y mantienen en marcha un relevamiento para determinar el impacto que tendrá el fenómeno sobre la próxima cosecha.

La preocupación se concentra especialmente en las frutas de carozo, aunque también comenzaron a registrarse daños en otros cultivos. Productores y representantes de las cámaras agrícolas de la región trabajan para establecer con mayor precisión qué porcentaje de la producción resultó afectado.

Desde la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Comercio de Tunuyán señalaron que el fenómeno tuvo una intensidad importante y que no solo preocupa la temperatura alcanzada, sino también la cantidad de horas durante las cuales los cultivos permanecieron expuestos al frío extremo.

El durazno, entre los cultivos más afectados

Uno de los cultivos que concentra mayor preocupación es el durazno, una producción de gran importancia para la economía del Valle de Uco.

Según explicó Diego Dávila, integrante de la cámara empresarial de Tunuyán, la zona concentra alrededor del 60% de la producción de duraznos de Mendoza, por lo que cualquier evento climático de estas características puede tener consecuencias importantes para la actividad.

También se detectaron daños en cerezas y almendras, aunque la afectación varía de acuerdo con la ubicación de cada finca y las condiciones particulares de los cultivos.

Por el momento, las cámaras del Valle de Uco continúan reuniendo información directamente de los productores para obtener un panorama más preciso.

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Varias noches de temperaturas bajo cero

Uno de los factores que genera mayor preocupación es que las heladas no se limitaron a una sola jornada. Los productores atravesaron varios períodos con temperaturas bajo cero, incluyendo dos fines de semana considerados particularmente intensos.

A esto se sumó la presencia de nieve en diferentes sectores. De acuerdo con los representantes del sector, esta condición puede prolongar el enfriamiento del suelo y de las plantas, generando un escenario más complejo para determinados cultivos.

La combinación entre bajas temperaturas, duración de las heladas y nieve dificulta las estrategias utilizadas habitualmente para proteger las plantaciones.

El costo de proteger las plantaciones

Los productores cuentan con diferentes métodos para intentar reducir los efectos de las heladas. Entre ellos se encuentran sistemas de riego por aspersión, riego subarbóreo y otras alternativas de defensa activa, además de medidas preventivas relacionadas con el manejo del suelo.

Sin embargo, mantener estas estrategias durante varias noches representa un costo considerable.

Desde el sector señalaron que una helada de cuatro o cinco horas puede representar cerca del 10% del costo de producción de un ciclo agrícola completo, una situación que puede complicarse cuando el fenómeno se repite durante varios días.

Por eso, además de las pérdidas potenciales sobre la cosecha, existe preocupación por los gastos adicionales que deben afrontar los productores para intentar proteger sus cultivos.

Todavía no hay un porcentaje definitivo de pérdidas

Uno de los puntos centrales es que todavía no existe un relevamiento final sobre el nivel de daño.

Las cámaras agrícolas del Valle de Uco trabajan junto a los productores para determinar qué superficie fue afectada y en qué medida las heladas podrían modificar los volúmenes previstos para la próxima cosecha.

La información será clave para establecer el impacto económico y evaluar las herramientas que podrían necesitar los productores para continuar con el ciclo agrícola.

Desde el sector también plantearon la necesidad de analizar medidas junto al Gobierno provincial, aunque remarcaron que las respuestas deberán contemplar la magnitud real del daño una vez finalizados los relevamientos.

El impacto puede superar a las fincas

La preocupación no se limita a los productores. En una región donde la agricultura tiene un peso importante en la economía, una reducción significativa de la producción puede repercutir sobre otras actividades vinculadas al sector.

El movimiento de trabajadores temporarios, transporte, empaques, comercialización, servicios e industrias relacionadas con la producción agrícola forma parte de una cadena que puede sentir las consecuencias de una campaña afectada por las condiciones climáticas.

Por eso, el resultado final de estas heladas será seguido de cerca durante las próximas semanas. El Valle de Uco todavía espera conocer la magnitud real del daño, mientras productores y cámaras continúan recorriendo las zonas productivas para determinar cómo llegarán los cultivos a la etapa de cosecha.