El durazno para industria atraviesa un escenario de menor rentabilidad en el Valle de Uco

La producción de durazno destinado a la industria atraviesa un momento desafiante en Mendoza, con especial impacto en el Valle de Uco, principal zona productora de esta fruta en la provincia.
Desde la Federación del Plan Estratégico de Durazno para Industria (FEPEDI) señalaron que, si bien el consumo interno se mantiene relativamente estable, el aumento de los costos de producción redujo considerablemente los márgenes de rentabilidad de productores e industrias.
Según explicó Alfredo Baroni, gerente de FEPEDI, el consumo argentino pasó de aproximadamente dos latas de duraznos por habitante al año a alrededor de una lata y media. En los últimos años, ese nivel se habría mantenido relativamente estable.
Actualmente, el mercado interno consume entre 70 y 80 millones de latas por año, mientras que las exportaciones se ubican entre 20 y 30 millones. Uno de los datos positivos para el sector aparece en el mercado mexicano, donde las ventas argentinas crecieron desde unas 5 millones de latas hasta cerca de 15 millones en los últimos años.
El Valle de Uco concentra más de la mitad de la producción
El peso de la región en esta actividad es significativo. De acuerdo con el pronóstico oficial de cosecha para la campaña 2025/26, el Valle de Uco concentra alrededor del 57% de la producción provincial de durazno para industria, con unas 63.367 toneladas estimadas.
En el conjunto de Mendoza, el pronóstico contempló inicialmente más de 110.000 toneladas, aunque posteriormente se consideró el impacto de fenómenos climáticos registrados en otras zonas productivas.
Estos números vuelven a posicionar al Valle de Uco como uno de los principales motores de esta actividad agroindustrial.
Costos que presionan sobre los productores
El principal desafío señalado por el sector está relacionado con la diferencia entre los ingresos obtenidos por la producción y los costos necesarios para sostenerla.
Desde FEPEDI explicaron que el precio del producto final se mantuvo relativamente estable mientras aumentaron gastos vinculados a la energía, el gas, el riego y el funcionamiento de las plantas industriales.
Esta situación reduce el margen disponible para productores e industrias y genera preocupación de cara a la continuidad de la actividad.
A esto se suma que algunas empresas vinculadas a la industria del durazno dejaron de operar durante los últimos años, en un contexto que el sector describe como complejo.
Exportaciones y nuevos formatos, entre las alternativas
Frente a este escenario, la actividad busca ampliar sus mercados y desarrollar nuevas alternativas de comercialización.
México aparece como uno de los destinos con mayor crecimiento para el durazno argentino en conserva. También existe una apuesta por nuevos formatos de presentación, como los envases de vidrio, aunque la lata continúa siendo el principal formato utilizado por la industria.
El desafío para la cadena será mejorar su competitividad, sostener la producción y encontrar nuevas oportunidades tanto en el mercado interno como en el exterior.
Para el Valle de Uco, donde se concentra una parte mayoritaria de la producción provincial, la evolución de esta actividad resulta especialmente relevante para el sector frutícola y para la economía regional.
