
Dos turistas que visitaban los Esteros del Iberá, en Corrientes, protagonizaron un encuentro inolvidable al registrar en video a un yaguareté descansando a pocos metros de una laguna. Las imágenes muestran al felino observando con calma su entorno antes de regresar al monte.
El avistaje ocurrió en la zona de Colonia Carlos Pellegrini y fue captado por Silvia Urruty y Oscar Galván, una pareja proveniente de Carmen de Patagones. El registro, de más de dos minutos de duración, fue compartido con las autoridades y rápidamente despertó interés por tratarse de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de Argentina.
Según informaron especialistas, el ejemplar observado es “Ombú”, un joven macho de aproximadamente un año y medio nacido en San Alonso. Actualmente atraviesa la etapa de dispersión natural, un proceso habitual en el que los yaguaretés jóvenes comienzan a explorar nuevos territorios.
Durante la grabación, el animal permanece junto al agua, atento a los movimientos de su entorno. Incluso se lo puede ver bostezando antes de alejarse lentamente hacia la vegetación.
Desde los programas de conservación señalaron que Ombú ya había sido visto anteriormente en senderos y pasarelas de la reserva. Por ese motivo, especialistas le colocaron un collar con sistema GPS que permite monitorear sus desplazamientos y estudiar su adaptación al ambiente.
Una especie clave para la conservación
El yaguareté es el felino más grande de América y está catalogado como una especie en peligro crítico de extinción en Argentina. Además, cuenta con la máxima categoría de protección legal al haber sido declarado Monumento Natural Nacional.
Las principales amenazas para su supervivencia son la pérdida de hábitat, la deforestación, la expansión de actividades productivas y la caza furtiva.
Los proyectos de reintroducción y conservación impulsados en los Esteros del Iberá han permitido recuperar la presencia de la especie en la región, donde volvió a reproducirse en libertad después de décadas de ausencia. El registro de Ombú representa una nueva señal del avance de estos programas y de la recuperación gradual del yaguareté en el noreste argentino

