
La causa Cuadernos sumó un nuevo episodio judicial luego de que Julio César Silva, encargado del edificio donde residía Cristina Fernández de Kirchner en Recoleta, modificara su declaración original y asegurara ante el Tribunal Oral Federal que en 2018 firmó un testimonio falso bajo presión.
Durante su exposición ante los jueces, Silva reconoció que nunca vio movimientos de bolsos con dinero dentro del edificio y negó haber observado ingresos frecuentes de valijas como había quedado asentado en la causa durante la etapa de instrucción.
El testigo afirmó que solamente vio al exsecretario Daniel Muñoz trasladando elementos personales y bolsos pequeños de uso habitual.
Además, sostuvo que atravesó una situación de fuerte intimidación mientras declaraba ante el juzgado del fallecido juez Claudio Bonadío. Según relató, durante ese proceso le pidieron que “contara todo” y le hicieron referencias a sus hijas, lo que le generó temor y terminó derivando en la firma de una declaración que, según afirmó ahora, no reflejaba lo sucedido.
“Firmé algo que no ocurrió”, reconoció Silva ante el tribunal, donde también admitió que no leyó completamente el contenido del documento antes de rubricarlo.
El encargado también relató detalles vinculados a uno de los allanamientos realizados en el departamento de la exmandataria. Según declaró, durante el operativo escuchó conversaciones telefónicas en las que el juez Bonadío insistía en continuar con la requisa pese a que no encontraban elementos relevantes.
Las nuevas declaraciones generaron repercusiones dentro del juicio oral y reavivaron cuestionamientos sobre la manera en que se recolectaron algunas pruebas durante la investigación inicial de la causa.

