Vuelven las chinches del arce a Mendoza con el frío: qué son, por qué aparecen y cómo controlarlas

Con la llegada de las bajas temperaturas vuelven a aparecer las chinches del arce en distintos puntos de Mendoza. Aunque su presencia suele generar preocupación por la cantidad de insectos que se concentran en viviendas y árboles, especialistas aseguran que no representan un riesgo para la salud y explican cuál es la mejor forma de controlarlas.

Con el inicio del invierno y el descenso de las temperaturas, numerosos vecinos de Mendoza comenzaron a notar nuevamente la presencia de las conocidas chinches del arce, un insecto que desde hace algunos años se volvió habitual en distintas zonas de la provincia, incluido el Valle de Uco.

Su nombre científico es Boisea trivittata y se trata de una especie originaria de América del Norte que llegó al país de manera accidental. Se alimenta principalmente de las semillas y frutos de distintas variedades de arces y, durante los meses fríos, busca lugares cálidos para refugiarse, por lo que suele verse agrupada en paredes, techos, ventanas, persianas, patios, galpones e incluso en el interior de algunas viviendas.

¿Son peligrosas?

Especialistas del Iscamen y organismos ambientales remarcan que las chinches del arce no representan un riesgo para las personas.

Entre sus principales características destacan que:

  • No pican.
  • No muerden.
  • No transmiten enfermedades.
  • No son venenosas.
  • No dañan mascotas.
  • No afectan los alimentos.
  • No se reproducen dentro de las viviendas.

Si bien pueden generar molestias por la gran cantidad de ejemplares que se concentran en algunos sectores, su presencia es considerada principalmente un problema de convivencia y no sanitario.

En algunos casos, cuando son aplastadas o manipuladas, desprenden un olor fuerte y desagradable, característico de muchas especies de chinches.

Atención Psicológica

Un espacio de escucha profesional, confidencial y personalizado.

Consultar por WhatsApp
Diferencia entre Vinchuca y Chinche de Arce

¿Por qué aparecen en esta época?

Durante el otoño y el invierno estos insectos buscan refugios protegidos para soportar las bajas temperaturas.

Por ese motivo es frecuente observarlas:

  • Sobre paredes que reciben sol.
  • En grietas y rendijas.
  • Debajo de techos y aleros.
  • En marcos de puertas y ventanas.
  • En depósitos y galpones.
  • Agrupadas alrededor de árboles de arce.

Con la llegada de la primavera vuelven a dispersarse para alimentarse y reproducirse.

¿Conviene fumigarlas?

Los especialistas indican que no se recomienda realizar fumigaciones masivas, ya que el uso indiscriminado de insecticidas no elimina definitivamente la plaga y puede afectar a otros insectos beneficiosos para el ambiente.

En cambio, recomiendan adoptar medidas preventivas para reducir su presencia.

¿Cómo controlarlas?

Entre las recomendaciones difundidas por especialistas se encuentran:

  • Sellar grietas, fisuras y rendijas por donde puedan ingresar.
  • Colocar burletes en puertas y ventanas.
  • Mantener limpios patios y jardines, retirando hojas y semillas de arce acumuladas.
  • Aspirarlas o barrerlas cuando aparezcan dentro de la vivienda.
  • Utilizar preparados caseros, como agua con detergente o agua con vinagre, directamente sobre los grupos de insectos.
  • Evitar aplastarlas dentro de la casa para disminuir el olor que desprenden.

También señalan que el control resulta más efectivo cuando se actúa sobre los primeros grupos de chinches antes de que aumente la población durante la primavera.

Aunque su presencia puede resultar llamativa por la cantidad de ejemplares que aparecen juntos, los organismos provinciales insisten en llevar tranquilidad a la población: no representan un peligro para la salud humana ni para los animales domésticos, por lo que la mejor estrategia sigue siendo la prevención y el control mecánico antes que la fumigación.