septiembre 27, 2026
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¿Sabías que en las montañas de Tunuyán existe una cascada que, según una antigua leyenda local, nació gracias a una mujer que dedicó toda su vida a cuidar un pequeño jardín?

En la zona del Manzano Histórico se encuentra el Chorro de la Vieja, una cascada de aproximadamente 40 metros de altura, rodeada por una vegetación muy particular para el paisaje cordillerano.

Pero detrás de este lugar existe una historia.

Según la versión recopilada por el escritor tunuyanino Alfredo Vicente, hace muchos años vivía una mujer a la que todos llamaban simplemente “la Vieja”.

Vivía prácticamente aislada, en un refugio escondido entre los cerros.

Los puesteros de la zona la conocían y la apreciaban, aunque muchos pensaban que estaba un poco loca.

Todos los días hacía el mismo recorrido.

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Bajaba hasta un arroyo lejano, recogía agua y regresaba hasta su refugio.

Pero aquella agua no era para beber.

La utilizaba para regar las plantas y enredaderas que crecían frente a su cueva.

En medio de las montañas, donde predominaban las piedras, el frío y la vegetación escasa, ella había conseguido mantener vivo un pequeño jardín.

Hasta que un día, después de vivir más de cien años, la Vieja murió.

Y ahí comienza la parte fantástica de la historia.

Según cuenta la leyenda, después de su muerte se encontró frente al Creador, quien le encomendó una nueva misión: convertirse en un hada encargada de cuidar la vegetación de aquellas montañas.

La Vieja regresó entonces al lugar donde había vivido.

Pero esta vez no tuvo que recorrer kilómetros cargando agua.

En las alturas encontró un torrente alimentado por el deshielo.

Y utilizó sus poderes para llevar aquella agua hasta la montaña.

El agua comenzó a caer desde lo alto de los cerros formando una enorme cascada.

El viento dispersó sus gotas y la humedad comenzó a extenderse por los alrededores.

Y, poco a poco, aquel lugar comenzó a llenarse de vida.

Helechos, enredaderas, pastos y flores comenzaron a cubrir las piedras.

La mujer que durante toda su vida había cuidado un pequeño jardín ahora había convertido la montaña entera en uno.

Y por eso, cuenta la leyenda, los habitantes de la zona comenzaron a llamar a aquel lugar:

“El Chorro de la Vieja”.

Hoy, la cascada existe realmente.

Y también existe esa particular vegetación que rodea su caída de agua.

La explicación natural está relacionada con la humedad que genera la cascada y que el viento dispersa por el ambiente.

Pero la leyenda ofrece otra explicación.

Una mucho más mágica.

Y quizás esa sea la belleza de estas historias: que un mismo paisaje puede tener una explicación en la naturaleza y otra en la imaginación de quienes lo habitaron y lo contaron.

Porque dicen que la Vieja nunca dejó de hacer aquello que más amaba.

Cuidar la vida.

Y que, después de morir, simplemente encontró una montaña mucho más grande para regar.

Esta es una de las leyendas de Tunuyán recopiladas y difundidas por el escritor Alfredo Vicente.

Y vos, ¿conocías la historia del Chorro de la Vieja?