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El Gobierno fragmenta la reforma del Código Penal para agilizar penas contra delitos comunes

abril 4, 2026

En un cambio de estrategia legislativa, el Poder Ejecutivo decidió archivar el ambicioso proyecto integral de 920 artículos para avanzar con una reforma penal acotada y de aplicación inmediata. Esta primera fase, que será debatida en el Congreso durante este trimestre, busca dar respuesta a la demanda social de seguridad mediante la tipificación de modalidades delictivas que carecían de escalas penales específicas.

Nuevas figuras y escalas de castigo El proyecto introduce nombres propios a delitos que hasta ahora se juzgaban bajo figuras genéricas. Entre los puntos más destacados se encuentran:

  • «Viudas Negras»: Se tipifica como robo agravado el uso de sustancias para adormecer o engañar a las víctimas. Las penas alcanzarán hasta los 12 años de prisión.
  • «Motochorros»: El uso de vehículos motorizados para cometer arrebatos tendrá condenas de 2 a 8 años, sumado a una inhabilitación para conducir por un máximo de 16 años.
  • «Entraderas» y «Salideras»: Estas modalidades recibirán sanciones específicas que oscilan entre los 3 y 12 años de cárcel.
  • Seguridad Vial y Animal: Las picadas callejeras verán sus penas elevadas a un máximo de 6 años. Por su parte, el maltrato animal dejará de estar regido por una ley especial para integrarse al Código Penal con penas de hasta 3 años.

Protección a menores y control migratorio La reforma endurece drásticamente el castigo para delitos contra la integridad sexual de menores. El grooming y el abuso sexual infantil agravado tendrán escalas que llegan a los 15 años de prisión. Además, se endurece la persecución sobre la tenencia y distribución de material de explotación sexual infantil.

En el plano migratorio, el texto establece penas de 1 a 20 años para el ingreso ilegal, el tráfico de personas y el soborno a funcionarios. También se prevén castigos severos para extranjeros que, tras ser deportados, intenten reingresar al territorio nacional.

El giro «Pro-Víctima» Uno de los pilares de la gestión de Mahiques es la incorporación del criterio de interpretación «pro-víctima». Esto obliga a los magistrados a priorizar el bienestar y los derechos de los damnificados en sus fallos. Además, se establece el consentimiento obligatorio de la víctima para que un juez pueda otorgar beneficios como la suspensión del juicio a prueba (probation).

Desde el Ministerio de Justicia enfatizaron que, pese a las versiones circulantes, la reforma no descuida los delitos de corrupción, asegurando que la transparencia y el endurecimiento de sanciones para funcionarios públicos siguen siendo ejes centrales del plan oficial.