La tradicional propiedad de Guaymallén, vinculada durante décadas a la familia Notti-Cantú y al reconocido médico Humberto Notti, comenzó a transformarse. El terreno fue adquirido por la Fundación Congreso, que proyecta levantar una escuela secundaria y un espacio deportivo, mientras que la antigua casona mantendrá su estructura original.
La histórica mansión Notti-Cantú, ubicada sobre Bandera de los Andes al 2250, en Guaymallén, comenzó una nueva etapa después de décadas en las que permaneció prácticamente detenida en el tiempo.
El amplio predio, de aproximadamente 5.000 metros cuadrados, fue adquirido por la Fundación Congreso, según fuentes vinculadas a la operación. El proyecto contempla la construcción de una escuela secundaria y un playón deportivo.
Sin embargo, uno de los puntos que generó mayor interés es el destino de la antigua casona: pese a las versiones que hablaban de una demolición completa, desde la Municipalidad de Guaymallén aclararon que la estructura principal de la vivienda será conservada.

La casa tendrá un nuevo uso administrativo, mientras que el resto del terreno será intervenido para dar lugar al proyecto educativo y deportivo.
Una casona con más de un siglo de historia
La propiedad tiene alrededor de 125 años de antigüedad y durante décadas estuvo vinculada a la familia Cantú-Notti.
En esa vivienda vivió durante un período el reconocido médico Humberto Notti, cuya trayectoria quedó ligada para siempre a la medicina infantil de Mendoza y al hospital pediátrico que lleva su nombre.
Con el paso de los años, la mansión fue quedando prácticamente vacía y su particular arquitectura, junto con el estado de conservación del lugar, alimentó numerosas historias y leyendas urbanas entre los vecinos.
La propiedad conserva elementos que permiten imaginar cómo era la vida en la casona décadas atrás: muebles antiguos, una biblioteca, ambientes amplios y distintos objetos familiares.
Qué parte de la propiedad fue demolida
Las máquinas ya comenzaron a trabajar en el predio. Una de las estructuras que fue derribada es la antigua cochera, donde durante décadas permaneció guardado un Ford de 1946 que formaba parte de la historia de la familia.
El resto del terreno está siendo limpiado y despejado para avanzar con el nuevo proyecto.
La intervención generó sorpresa entre quienes conocieron la propiedad durante años, especialmente porque la mansión se había convertido en uno de los puntos más reconocibles de esa zona de Guaymallén.
Una propiedad que había sido puesta a la venta
Antes de concretarse la operación, la mansión había sido ofrecida en el mercado inmobiliario por alrededor de 600.000 dólares.
El terreno cuenta con unos 5.000 metros cuadrados, mientras que la construcción tiene aproximadamente 600 metros cuadrados cubiertos y está distribuida en 15 ambientes, entre ellos seis dormitorios, dos baños, un toilette y dos cocheras.
En su momento, la propiedad era promocionada principalmente por el valor del terreno y su ubicación estratégica, debido a las dimensiones del predio y su cercanía con importantes vías de circulación.

Del misterio a un nuevo proyecto
Durante años, la mansión Notti-Cantú despertó curiosidad entre los mendocinos. Su apariencia antigua, el jardín descuidado y el hecho de que permaneciera prácticamente sin actividad dieron lugar a numerosas historias sobre supuestos ruidos y apariciones.
Sin embargo, detrás de esas leyendas existía una propiedad con una historia familiar y médica vinculada a una de las figuras más reconocidas de Mendoza.
Ahora, el lugar comienza una transformación que conservará parte de ese pasado mientras incorpora un nuevo destino: la educación y el deporte.
La antigua casona continuará en pie y será utilizada como espacio administrativo, mientras que en el amplio terreno que la rodea se proyecta una nueva escuela secundaria y un playón deportivo.













