España vivió una jornada diferente con la llegada del eclipse solar, un fenómeno que llevó a miles de personas a dejar de lado sus actividades para buscar los mejores lugares desde donde observarlo.
Calles, terrazas, descampados y acantilados se convirtieron en puntos de encuentro para familias y grupos de amigos que siguieron el avance de la sombra de la Luna. Las redes sociales también se llenaron de fotografías y videos del espectáculo astronómico.
La expectativa fue tal que provocó un importante movimiento en las rutas. La Dirección General de Tráfico había previsto entre 400.000 y 1,5 millones de desplazamientos adicionales, con incrementos de hasta el 100% respecto de una jornada habitual.
Pero el fenómeno no solo despertó interés entre los aficionados. También fue aprovechado por científicos para estudiar los cambios que se producen en la atmósfera durante el breve período de oscuridad.
La NASA desplegó un operativo especial con un avión de gran altitud y globos aerostáticos equipados con instrumentos científicos para analizar la respuesta de la atmósfera ante la disminución de la luz solar.










