
El cigarrillo electrónico se ha popularizado entre adolescentes y jóvenes, pero los expertos alertan sobre sus efectos nocivos y la adicción que provoca.
Este vapeo, es también conocido como el uso de cigarrillos electrónicos, se convirtió en una tendencia entre los jóvenes de la Argentina. Lo que comenzó como una supuesta alternativa al cigarrillo tradicional, hoy genera preocupación entre neumólogos y especialistas en salud por sus efectos nocivos.
Según los especialistas, estos dispositivos son la puerta de entrada al consumo de tabaco. “Muchos adolescentes utilizan estos aparatos sin ser conscientes de los riesgos que implican”, explicó el neumonólogo Ramón Alchapar.
El doctor Alchapar aclaró que existen diferencias entre el cigarrillo común y los nuevos dispositivos: “El cigarrillo tradicional quema tabaco a 800 grados, liberando más de 7.000 sustancias. Los dispositivos de tabaco calentado funcionan a temperaturas menores, pero igualmente liberan nicotina y otras partículas que afectan la salud pulmonar”.
Además, surgieron nuevas formas de consumo, como las bolsitas de nicotina, que se colocan detrás del labio superior y liberan esta sustancia sintética de manera gradual, explicó Alchapar.
Entre los riesgos más importantes del vapeo se destacan enfermedades respiratorias graves, como la bronquiolitis obliterante, que produce cierre progresivo de los bronquios y puede derivar en insuficiencia respiratoria irreversible. También se suman los efectos de las partículas ultrafinas, metales pesados y saborizantes, que dañan los pulmones y aumentan el riesgo de cáncer.
Contrario a la creencia popular, los cigarrillos electrónicos no ayudan a dejar de fumar, y en muchos casos facilitan el consumo de tabaco convencional.

