
Una propuesta presentada en el Congreso nacional abrió un nuevo debate sobre los requisitos para acceder a cargos públicos. La diputada nacional mendocina Mercedes Llano impulsó un proyecto de ley para exigir exámenes psicológicos obligatorios a candidatos a presidente, vicepresidente y legisladores nacionales.
La iniciativa, presentada por la legisladora de Mercedes Llano, integrante del bloque de La Libertad Avanza, plantea la implementación de un test denominado “evaluación de idoneidad psicológica funcional”.
Según explicó la diputada, el objetivo es asegurar que quienes aspiren a conducir el país cuenten con las capacidades conductuales, emocionales y cognitivas necesarias para ejercer funciones de liderazgo político.
Llano, dirigente surgida del Partido Demócrata, integra el grupo de legisladores libertarios por Mendoza junto a Luis Petri, Facundo Correa Llano, Álvaro Martínez y Julieta Metral.

Qué plantea el proyecto
El texto establece que la evaluación psicológica sería un requisito obligatorio para oficializar candidaturas a presidente y vicepresidente ante la Justicia Electoral.
Además, los legisladores nacionales electos deberían presentar el certificado antes de asumir sus bancas, mientras que los aspirantes a cargos superiores dentro del Poder Ejecutivo Nacional tendrían que aprobar el examen antes de su designación o toma de funciones.
En el proyecto se define la “idoneidad psicológica funcional” como la capacidad de una persona para ejercer el mando político y representar a la ciudadanía con equilibrio emocional, aptitudes cognitivas adecuadas y conductas compatibles con la función pública.
Cómo sería el examen
La propuesta también establece que las evaluaciones deberán ser realizadas por organismos especializados, independientes y técnicamente idóneos, que serían designados según lo determine la reglamentación.
Al mismo tiempo, se prevé que los resultados tengan carácter estrictamente confidencial. En ese sentido, solo se informaría a la Justicia Electoral o al organismo correspondiente el dictamen final, que podría ser “Apto Funcional” o “No Apto Funcional”, sin divulgar detalles clínicos ni fundamentos técnicos del diagnóstico.

