
El perfil del turista en Mendoza está cambiando y muestra nuevas tendencias que marcan el rumbo del sector. Según distintos relevamientos, quienes visitan la provincia buscan experiencias más personalizadas, combinando naturaleza, gastronomía y vino en una misma estadía.
Uno de los principales rasgos del visitante actual es la planificación anticipada. La mayoría organiza su viaje con tiempo, investigando opciones de alojamiento, actividades y excursiones. En este proceso, el uso de plataformas digitales y redes sociales resulta clave para tomar decisiones.
En cuanto a las preferencias, el turismo enológico sigue siendo uno de los grandes atractivos. Las visitas a bodegas, degustaciones y recorridos por viñedos forman parte esencial de la experiencia mendocina. A esto se suma el interés creciente por la gastronomía local, donde los platos regionales y la cocina de autor ganan protagonismo.
Otro aspecto destacado es la búsqueda de contacto con la naturaleza. Actividades como trekking, cabalgatas, rafting y recorridos por la cordillera son elegidas por quienes desean una experiencia más activa. En este sentido, Mendoza se posiciona como un destino que combina aventura y relax.
El tipo de alojamiento también refleja este cambio. Muchos turistas optan por cabañas, fincas o alojamientos boutique, en lugar de hoteles tradicionales. La idea es vivir una experiencia más auténtica y conectada con el entorno.
En términos de gasto, se observa un visitante dispuesto a invertir en experiencias de calidad. Esto beneficia a distintos sectores de la economía local, desde la hotelería hasta la gastronomía y el transporte.
Finalmente, la duración de la estadía suele ser de entre tres y cinco días, aunque en fines de semana largos o temporadas altas puede extenderse. Este comportamiento consolida a Mendoza como uno de los destinos más elegidos del país, gracias a su oferta diversa y su capacidad para adaptarse a las nuevas demandas del turismo moderno.

