
El humorista Cacho Garay atraviesa un momento especialmente complicado, marcado por graves problemas de salud y un proceso judicial que sigue vigente. En los últimos días se confirmó que tuvo que ser sometido a la amputación de todos los dedos de un pie, una consecuencia directa de una diabetes avanzada que deterioró significativamente su estado físico y su movilidad.
La cirugía fue confirmada por su abogado, Leonardo Pasccon, quien detalló que Garay convive con dolores constantes, cuadros de ansiedad y una profunda angustia, agravados por la imposibilidad de trabajar desde hace tres años. Actualmente vive en una casa alquilada en Mendoza, ya que una orden judicial le impide residir en su domicilio habitual y, además, su condición física no le permite subir escaleras.
En paralelo, el humorista continúa bajo prisión domiciliaria. Tras casi dos años detenido, la Justicia le otorgó un cese temporal de la prisión preventiva, aunque bajo estrictas condiciones: debe presentarse mensualmente en fiscalía y tiene prohibido acercarse a su vivienda original.
El caso judicial es complejo y sensible. Garay está imputado por abuso sexual y violencia de género, a raíz de la denuncia de su expareja Verónica Macías. La causa incluye también acusaciones por amenazas, coacción, robo, tenencia ilegal de arma de fuego y privación ilegítima de la libertad.
La defensa insiste en avanzar con la fijación de la fecha para el juicio oral y público, donde el artista busca dar su versión. No obstante, Pasccon remarcó que la principal preocupación en este momento es el frágil estado de salud del humorista, que requiere asistencia constante y podría influir en las decisiones judiciales que se tomen en adelante.

