
En medio del escenario político actual, un encuestador analizó el vínculo entre la sociedad mendocina y el presidente Javier Milei, y lo definió con una frase contundente: “no hay amor, pero sí pragmatismo”.
Según explicó, el apoyo al mandatario en la provincia no necesariamente surge de una afinidad profunda, sino de una lógica más práctica, donde los votantes priorizan resultados, estabilidad económica y gobernabilidad por encima de las diferencias ideológicas.
Este fenómeno también se refleja en la dirigencia local, donde sectores políticos han optado por alinearse con el Gobierno nacional en busca de acuerdos y beneficios concretos para la provincia. En ese sentido, el pragmatismo político se volvió una herramienta clave para sostener alianzas y construir poder.
El análisis se da en un contexto donde Mendoza aparece como un territorio con importante respaldo al oficialismo, aunque atravesado por una fuerte polarización y opiniones divididas sobre la gestión nacional.
De acuerdo con el especialista, esta relación “racional” con el Gobierno podría mantenerse mientras se perciban resultados positivos, pero advierte que el apoyo no es incondicional y podría modificarse si cambian las condiciones económicas o sociales.
Así, el escenario mendocino refleja una tendencia más amplia de la política argentina actual: menos identificación emocional con los líderes y más decisiones basadas en el pragmatismo y la coyuntura.

