
La historia de Emilia, una niña mendocina de 12 años apasionada por el básquet, conmueve por estas horas a toda la provincia. La pequeña permanece internada en Buenos Aires mientras espera un trasplante de corazón, luego de ser diagnosticada con una grave enfermedad cardiológica.
Emi juega al básquet desde los 7 años en Andes Talleres y, según relató su familia, siempre llevó una vida activa y ligada al deporte. Todo comenzó a principios de este año, cuando atravesó un cuadro de neumonía que parecía evolucionar favorablemente, aunque poco después empezaron a aparecer otros síntomas.
Su papá, Cristian Troncozo, contó que la niña comenzó a sufrir anemia, pérdida de peso, cansancio constante y cambios en el color de la piel. Tras varias consultas médicas y estudios, la situación se agravó cuando Emilia empezó a expulsar sangre al toser, lo que motivó una internación urgente.
En un primer momento, recibió transfusiones y tratamiento para compensar la anemia, pero el cuadro empeoró rápidamente y fue derivada a terapia intensiva. Allí, los profesionales detectaron que padecía una cardiopatía dilatada, una enfermedad que provoca el agrandamiento del corazón y dificulta su funcionamiento normal.
Ante la gravedad del diagnóstico, médicos del Hospital Español de Mendoza coordinaron un operativo junto al Hospital Italiano de Buenos Aires para trasladarla de urgencia. Especialistas viajaron con un equipo ECMO, un dispositivo que reemplaza temporalmente las funciones del corazón y los pulmones.
Luego de una compleja intervención realizada en Mendoza, Emilia fue derivada en avión sanitario hacia Buenos Aires, donde continúa internada bajo cuidados intensivos mientras aguarda la aparición de un corazón compatible.
La historia de la pequeña volvió a poner en agenda la importancia de la donación de órganos y sangre. Su familia aprovechó el difícil momento para pedir mayor concientización sobre la necesidad de donar y destacar que ese gesto puede salvar vidas.
El caso también recordó el alcance de la llamada Ley Justina, vigente desde 2018 en Argentina, que establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos salvo que haya expresado lo contrario.

