
Lo que comenzó como una relación profesional terminó convirtiéndose en una amistad y, finalmente, en un proyecto artístico concreto: la creación de una guitarra propia. El músico Sebastián Guevara y el luthier Donato Bianchi presentaron un instrumento diseñado en conjunto tras años de pruebas, viajes y trabajo compartido.
La historia se remonta a 2016, cuando Bianchi fabricó la primera guitarra para Guevara. Ese primer instrumento sorprendió por su calidad sonora y abrió la puerta a una pregunta clave: cómo mejorar la experiencia para el músico moderno.
Desde entonces, entre ensayos, conciertos y largas charlas, ambos fueron ajustando detalles y pensando en un modelo que respondiera a las exigencias del escenario y del estudio. Así nació una guitarra que mantiene la estructura clásica, pero incorpora innovaciones técnicas pensadas para la actualidad.
Entre sus características se destacan un mástil con tensor regulable, que permite adaptarse a cambios de clima y humedad, un diseño más angosto para mejorar la comodidad al tocar y un sound port lateral, que optimiza la percepción del sonido para el intérprete.
Además, el instrumento fue construido con maderas regionales, aportando identidad local sin resignar calidad acústica, y cada unidad es realizada de manera artesanal, con un proceso que puede llevar varios meses.
Más que un producto, sus creadores destacan que se trata del resultado de un proceso compartido, donde la música, la técnica y el vínculo humano se combinaron para dar forma a un instrumento que busca acompañar a los artistas en cada escenario.

