¿Cómo nació el Valle de Uco? La historia de los pueblos que dieron origen a la región

Antes de convertirse en una de las principales regiones agrícolas y turísticas de Mendoza, el Valle de Uco fue territorio de pueblos originarios, escenario de la expansión colonial y protagonista de acontecimientos vinculados con la historia nacional. Conocer sus orígenes permite comprender cómo se formaron San Carlos, Tunuyán y Tupungato.
Una región con historia antes de sus departamentos
El Valle de Uco, ubicado en el centro-oeste de Mendoza, tiene una historia que se remonta a mucho antes de la creación de sus actuales departamentos. Su identidad se construyó a lo largo de siglos, a partir de la presencia de comunidades indígenas, la colonización española, el desarrollo de las actividades rurales y la consolidación de sus poblaciones.
Aunque hoy se reconoce a Tunuyán, Tupungato y San Carlos como los tres departamentos que integran la región, sus límites administrativos son posteriores a los primeros asentamientos humanos. El territorio ya contaba con pobladores, actividades productivas y formas propias de organización antes de que existieran las jurisdicciones actuales.

Los pueblos originarios, los primeros habitantes
Antes de la llegada de los europeos, diferentes comunidades indígenas habitaban el territorio mendocino. En el área del Valle de Uco y sus alrededores, las investigaciones históricas y arqueológicas documentan la presencia de poblaciones huarpes y otros grupos indígenas, cuyas relaciones con el ambiente y entre sí fueron cambiando a lo largo del tiempo.
El agua de los ríos y arroyos, los recursos naturales y las posibilidades de circulación por la cordillera y sus valles formaban parte de la relación de estas comunidades con el territorio.
Los estudios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) permiten reconstruir aspectos de su vida cotidiana mediante restos arqueológicos, cerámicas y otros materiales. Estas investigaciones también muestran que los pueblos originarios no fueron actores pasivos: desarrollaron conocimientos técnicos, mantuvieron intercambios y adaptaron sus prácticas frente a las transformaciones históricas.

La colonización y la transformación del territorio
Durante el período colonial, la expansión española incorporó progresivamente el Valle de Uco a la economía y la organización política de Mendoza. Desde el siglo XVII, el establecimiento de estancias ganaderas y la apropiación de tierras modificaron las formas de ocupación del espacio.
Este proceso también tuvo consecuencias profundas para las comunidades indígenas, afectadas por la apropiación territorial, los desplazamientos y los cambios demográficos. Al mismo tiempo, las relaciones entre poblaciones indígenas y colonizadores incluyeron intercambios comerciales, conflictos y distintas formas de resistencia y adaptación.
En ese contexto, las estancias, las capillas y los primeros asentamientos rurales contribuyeron a configurar una región que, con el paso de los años, adquiriría mayor importancia económica y estratégica.

El fuerte de San Carlos y un punto de inflexión
Uno de los acontecimientos fundamentales de la historia regional fue la construcción del Fuerte de San Carlos, en 1770. La fortificación se levantó en un contexto de disputas fronterizas y de expansión colonial hacia los territorios del sur.
Dos años después, el 3 de octubre de 1772, se estableció la Villa de San Carlos, alrededor de la cual se consolidó un núcleo poblacional. Estos antecedentes explican por qué San Carlos es considerado el departamento más antiguo del Valle de Uco.
El fuerte también quedó vinculado con la historia de la independencia argentina. En 1816, el general José de San Martín mantuvo allí conversaciones con caciques pehuenches, en el marco de los preparativos para el Cruce de los Andes. El encuentro, conocido como el Parlamento de La Consulta, forma parte de la memoria histórica de la región.

Cómo se formaron Tunuyán, Tupungato y San Carlos
La organización administrativa actual del Valle de Uco se consolidó durante el siglo XIX. El 8 de noviembre de 1858, durante el gobierno provincial de Juan Cornelio Moyano, se dividió el extenso territorio de San Carlos y se establecieron las jurisdicciones de San Carlos y Tupungato.
Posteriormente, el 25 de noviembre de 1880, la Legislatura de Mendoza sancionó la ley que estableció oficialmente el departamento de Tunuyán. De esta manera, quedaron definidas las bases administrativas de los tres departamentos que hoy integran el Valle de Uco.
San Carlos atravesó además un cambio de nombre: en 1887 pasó a denominarse 9 de Julio, pero recuperó su denominación original en 1893. Estos cambios reflejan cómo la organización territorial de Mendoza fue evolucionando a lo largo de su historia.

Del pasado rural al Valle de Uco actual
Con el transcurso de los años, la agricultura y la ganadería se consolidaron como actividades fundamentales para la economía regional. Más adelante, la vitivinicultura, la fruticultura y otras producciones agrícolas contribuyeron a definir el perfil económico de la zona.
Durante el siglo XX, el crecimiento de las localidades, las mejoras en las comunicaciones y la llegada de nuevos habitantes acompañaron las transformaciones productivas. En las últimas décadas, el turismo también adquirió relevancia, impulsado por los paisajes cordilleranos, las áreas rurales, las bodegas y el patrimonio cultural.
Sin embargo, la historia del Valle de Uco no se limita a sus atractivos naturales ni a su desarrollo económico. También está presente en sus antiguas poblaciones, en las tradiciones rurales y en las huellas de las comunidades que habitaron estas tierras antes de la formación de los departamentos.

Una identidad construida a lo largo de los siglos
Comprender cómo nació el Valle de Uco implica mirar más allá de las fechas de fundación. La región es el resultado de un proceso histórico que comenzó mucho antes de la organización administrativa y que atravesó transformaciones sociales, económicas y culturales.
Hoy, Tunuyán, Tupungato y San Carlos comparten un territorio y numerosos rasgos de identidad, pero cada departamento conserva sus propios acontecimientos, personajes y tradiciones. Recuperar esas historias permite conocer mejor el pasado de Mendoza y reconocer cómo se construyó la identidad de una de sus regiones más representativas.

