
El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió al último dato de inflación y aseguró que la reciente suba responde a factores puntuales, al tiempo que ratificó que el Gobierno espera retomar el proceso de desinflación en los próximos meses.
El funcionario señaló que el índice de febrero, que se ubicó en torno al 2,9% mensual, estuvo influido principalmente por el aumento de alimentos —en especial la carne— y por las tarifas de servicios públicos.
En ese sentido, explicó que se trató de un dato esperado por el equipo económico y remarcó que, si bien genera preocupación, forma parte de un proceso que el Gobierno considera transitorio.
Caputo sostuvo además que la economía atraviesa una etapa de corrección de precios relativos, luego de años de distorsiones, lo que impacta en la dinámica inflacionaria en el corto plazo.
El ministro también vinculó la desaceleración en la baja de la inflación a factores políticos, al mencionar un “ataque político” que generó incertidumbre y derivó en una dolarización de carteras, lo que presionó sobre los precios y el riesgo país.
A pesar de este escenario, el titular del Palacio de Hacienda se mostró optimista y aseguró que la política económica mantiene el rumbo, con control de la emisión monetaria, déficit fiscal cero y medidas orientadas a estabilizar la economía.
“Nos preocupa, pero sobre todo nos ocupa”, expresó, al tiempo que afirmó que la inflación va a converger a niveles internacionales en el mediano plazo.
En esa línea, proyectó que el índice podría ubicarse por debajo del 1% mensual en el segundo semestre del año, aunque evitó precisar una fecha exacta: “Si no es en agosto, será en septiembre u octubre”.
De esta manera, el Gobierno busca sostener la expectativa de una desaceleración progresiva de la inflación, pese a los repuntes registrados en los últimos meses, en un contexto atravesado por ajustes de precios y tensiones económicas.

