
La investigación por el ataque ocurrido en una escuela de Santa Fe sigue avanzando y uno de los elementos centrales del caso es el arma utilizada: una escopeta de calibre 12/70, un tipo de arma comúnmente usada en actividades de caza, pero con un alto poder destructivo.
Según las primeras pericias, se trataba de una escopeta de doble caño, cargada con cartuchos de perdigones, lo que genera una dispersión del disparo en forma de abanico al momento de impactar.
Este tipo de armamento es especialmente peligroso a corta distancia, ya que no dispara una sola bala, sino múltiples proyectiles que aumentan significativamente el daño.

Las imágenes difundidas tras el hecho mostraron que el arma quedó en el lugar aún cargada, lo que evidencia el riesgo que existía al momento de ser reducido el atacante.
Además, los investigadores encontraron que el adolescente llevaba consigo un cinturón con más de 40 cartuchos, lo que refuerza la hipótesis de que el ataque podría haber sido aún más grave si no era detenido a tiempo.
Otro dato clave es que el arma habría sido introducida al establecimiento oculta en una mochila o en un estuche, lo que permitió que pasara inadvertida al ingreso.
Durante la reconstrucción del hecho, se determinó que el agresor incluso tuvo tiempo de preparar el arma dentro del establecimiento, lo que evidencia una planificación previa.
Especialistas en seguridad explican que este tipo de escopetas, aunque no son armas de guerra, pueden resultar extremadamente letales en entornos cerrados, como un aula o un pasillo escolar.
El caso reabre el debate sobre el acceso a armas de fuego, especialmente en entornos familiares donde este tipo de armamento puede estar disponible para actividades legales como la caza.
Mientras tanto, la Justicia continúa analizando cómo el adolescente obtuvo el arma y si existieron fallas en su resguardo.
El análisis de la escopeta y los elementos secuestrados será clave para reconstruir con precisión la secuencia del ataque y determinar responsabilidades.

