
El mercado laboral argentino muestra una señal preocupante: la informalidad laboral alcanzó el 43% en 2025, según datos oficiales del INDEC, consolidando una tendencia en alza.
Esto significa que más de 4 de cada 10 trabajadores se desempeñan en condiciones no registradas, sin acceso a aportes jubilatorios, cobertura de salud ni derechos laborales básicos.
Lejos de ser un fenómeno aislado, el crecimiento del empleo en el último año estuvo impulsado principalmente por este tipo de trabajos. Es decir, aunque el desempleo bajó, muchos de los nuevos puestos generados son informales y precarios.
Qué implica trabajar en la informalidad
Los trabajadores informales suelen enfrentar:
- Ingresos inestables
- Falta de seguridad social
- Ausencia de derechos laborales
- Mayor vulnerabilidad ante crisis económicas
Además, dentro del empleo asalariado, más de un 36% no tiene descuentos jubilatorios, lo que refleja el nivel de trabajo en negro incluso en relación de dependencia.
Un problema estructural
Especialistas advierten que la informalidad no es nueva, pero se ha profundizado en los últimos años. El aumento responde a factores como:
- Estancamiento del empleo formal
- Crecimiento del trabajo independiente de subsistencia
- Dificultades para generar empleo registrado
Incluso, algunos estudios estiman que si se incluyen todas las formas de trabajo precario, el fenómeno podría acercarse al 50% de la fuerza laboral.
El impacto en la economía
El avance de la informalidad tiene consecuencias directas:
- Reduce la recaudación del Estado
- Aumenta la desigualdad
- Debilita el sistema previsional
Así, el dato del 43% no solo refleja la situación del empleo, sino también un problema estructural que condiciona el desarrollo económico del país.

