
Especialistas alertan que el exceso de pantallas y la falta de actividades al aire libre impactan en la salud visual de niños y adolescentes.
La salud visual infantil encendió señales de alerta a nivel mundial. Diversos estudios advierten que el uso cada vez más temprano de dispositivos electrónicos, especialmente celulares, podría acelerar el desarrollo de miopía en niños y adolescentes.
Las proyecciones son contundentes: hacia 2050, cerca del 40% de la población joven podría padecer este problema visual, lo que implicaría cientos de millones de casos en todo el mundo.
Lejos de tratarse únicamente de una cuestión genética, los especialistas apuntan a un cambio en los hábitos de vida. El aumento del tiempo frente a pantallas y la reducción de actividades al aire libre aparecen como factores determinantes en esta tendencia.
En ese sentido, la exposición a la luz natural cumple un rol clave en el desarrollo ocular. Según explican los expertos, la falta de contacto con el sol puede alterar procesos biológicos que ayudan a regular el crecimiento del ojo, favoreciendo la aparición de miopía.
Los niños y adolescentes son el grupo más vulnerable, ya que pasan cada vez más horas realizando tareas de visión cercana, como el uso de celulares, tablets o computadoras, muchas veces sin pausas ni cuidados adecuados. A esto se suma el sedentarismo y las exigencias escolares, que incrementan la carga visual.
Frente a este escenario, los profesionales recomiendan adoptar hábitos saludables desde edades tempranas: limitar el uso continuo de pantallas, fomentar el juego al aire libre y realizar controles oftalmológicos periódicos.


