octubre 20, 2026

Quién es la mujer que inventó el robo de un bebé en Mendoza y cómo sostuvo la mentira durante meses

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Paula Gisela Galván, de 25 años, reconoció ante la Justicia que nunca tuvo al bebé que le había atribuido a su expareja. Durante meses le envió fotografías de otros niños y le dio explicaciones para evitar que lo conociera. Cuando ya no pudo sostener la historia, inventó que el pequeño había sido robado en Plaza Italia, lo que desencadenó un operativo policial y judicial.

El supuesto robo de un bebé de cinco meses en la Ciudad de Mendoza generó preocupación durante el fin de semana, después de que una publicación se viralizara en las redes sociales y WhatsApp. Sin embargo, la investigación permitió establecer que el niño nunca existió y que la historia había sido inventada por una mujer para sostener un engaño a su expareja.

La mujer fue identificada como Paula Gisela Galván, de 25 años, quien declaró ante la fiscal de Homicidios Andrea Lazo durante la madrugada de este lunes. En su testimonio admitió que nunca había estado embarazada y que había utilizado fotografías obtenidas de Instagram para convencer al hombre de que ambos tenían un hijo.

La investigación también recogió la declaración de su expareja, un hombre de 35 años que aseguró haber creído durante meses que era padre de un niño llamado Abraham Antonio, conocido como Tony. Según su relato, pese a recibir imágenes del supuesto bebé, nunca había podido conocerlo ni había visto a la mujer embarazada.

Cómo comenzó el engaño

Según la reconstrucción publicada por El Sol, la historia se habría iniciado en julio del año pasado, durante una relación sentimental marcada por separaciones y reconciliaciones.

Galván sostuvo ante la Justicia que había tenido encuentros íntimos con el hombre sin utilizar métodos anticonceptivos. Según su declaración, él interpretó que ella podía estar embarazada, pero la mujer decidió no desmentirlo. Explicó que inicialmente había mantenido esa versión porque quería que él dejara de insistir en la relación.

Con el paso del tiempo, la mentira se extendió. La mujer se trasladó a la casa de su padre, en Junín, y bloqueó temporalmente a su pareja. Aunque ambos mantuvieron contactos intermitentes, ella continuó sosteniendo que el embarazo existía.

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Consultar por WhatsApp

El hombre declaró que recibía fotografías del supuesto hijo por WhatsApp, pero que cada vez que pedía verlo encontraba una nueva explicación. Entre los argumentos que le habría dado, mencionaba que el niño estaba con una niñera o que se encontraba en Junín.

La mujer también le habría dicho que el nacimiento se produjo el 21 de mayo de este año, en una clínica del departamento de San Martín. Sin embargo, no existía documentación que acreditara el nacimiento y el hombre nunca había participado de un control médico ni de otra instancia vinculada con el supuesto embarazo.

En su declaración, Galván reconoció que había inventado la fecha de nacimiento a partir de su ciclo menstrual para darle continuidad a la historia.

La falsa denuncia de robo

La situación llegó a un punto decisivo el sábado 17 de octubre. Según el testimonio del hombre, recibió un mensaje de WhatsApp en el que su expareja le decía que necesitaba hablar con él. Cuando se comunicaron, ella le aseguró que el bebé había sido robado.

La versión que le transmitió indicaba que una cuidadora llamada Alejandra había salido a comprar leche y que, al pasar por Plaza Italia, en Ciudad, se había detenido para ayudar a una mujer que se había caído. Según ese relato, la cuidadora dejó el cochecito durante unos instantes y, al regresar, el niño ya no estaba.

Galván reconoció ante la Justicia que había inventado esa secuencia porque no sabía cómo terminar con el engaño. La falsa desaparición se convirtió entonces en una publicación viral que solicitaba colaboración para encontrar al supuesto bebé.

El mensaje indicaba que el niño había sido sustraído de su cochecito alrededor de las 16 del sábado e incluía fotografías y un número telefónico para recibir información. La publicación fue compartida por numerosas personas, algunas de ellas convencidas de que podían ayudar a encontrar a una víctima real.

El hombre explicó que su hermana también participó en la difusión de las imágenes, porque creía que su sobrino había desaparecido. Según su testimonio, él mismo compartió las fotografías convencido de que se trataba de su hijo.

Las fotografías eran de Instagram

Uno de los elementos centrales de la investigación fue el origen de las imágenes. La mujer reconoció que había utilizado fotografías de bebés tomadas de Instagram para sostener la historia y que la imagen difundida durante el supuesto robo tampoco correspondía a un hijo suyo.

La viralización llevó a la intervención de efectivos de la Dirección de Investigaciones y de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo. Durante la madrugada, los investigadores realizaron averiguaciones para comprobar si la sustracción había ocurrido.

Las autoridades verificaron que no existían denuncias oficiales ni llamadas al 911 vinculadas con el supuesto robo. Las inconsistencias del relato y las declaraciones de ambos integrantes de la expareja permitieron descartar la desaparición.

La investigación estableció que no había ningún bebé que buscar. Galván quedó a disposición de la Justicia y fue derivada al Hospital Carlos Pereyra, según la información publicada por el medio.

El Gobierno busca recuperar el costo del operativo

La falsa alerta no solo generó preocupación entre los ciudadanos: también demandó recursos policiales y judiciales para investigar un delito que nunca ocurrió.

Por ese motivo, el Gobierno de Mendoza anunció que buscará calcular el costo del despliegue y evaluar la posibilidad de recuperar el dinero mediante los mecanismos legales correspondientes. El Ministerio de Seguridad y Justicia inició actuaciones administrativas para determinar los gastos y establecer las responsabilidades que pudieran corresponder.

Hasta el momento, no se informó públicamente el monto definitivo del operativo ni se confirmó que los costos hayan sido recuperados.

El caso deja en evidencia cómo una historia falsa puede multiplicarse rápidamente en redes sociales y movilizar a las fuerzas de seguridad. También muestra la importancia de verificar la información antes de compartir alertas sobre delitos o desapariciones, especialmente cuando involucran a niños.

Fuente: El Sol.