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La crónica de la Revolución de Mayo, conoce nuestra historia

mayo 20, 2026

Un análisis profundo del proceso político y social que destruyó el Virreinato del Río de la Plata en 1810. De las conspiraciones secretas en la jabonería de Vieytes al estallido popular en la plaza.

Cada 25 de mayo invita a la sociedad argentina a mirar hacia atrás para entender las bases sobre las cuales se fundó la Nación. En este 2026, al cumplirse 216 años de la Revolución de Mayo, la fecha adquiere una relevancia especial. Aquella gesta de 1810 no fue un hecho fortuito ni una postal estática de paraguas y escarapelas repartidas bajo la llovizna, sino el desenlace de un complejo y violento proceso político, militar y social que venía gestándose desde hacía años y que cambió para siempre el destino de América del Sur.

Las causas ocultas: el contexto que encendió la mecha

Para comprender lo que sucedió en aquella mítica semana de mayo, es necesario analizar el escenario internacional y local previo. El Virreinato del Río de la Plata arrastraba una profunda crisis económica debido al estricto monopolio comercial impuesto por la Corona española, que asfixiaba a los comerciantes criollos y fomentaba el contrabando. A esto se sumaba un fuerte descontento social: los cargos más altos de la administración pública y del clero estaban reservados exclusivamente para los españoles peninsulares, postergando a los hijos de españoles nacidos en América (los criollos).

Sin embargo, el quiebre definitivo se produjo en Europa. En 1808, las fuerzas de Napoleón Bonaparte invadieron España, tomaron prisionero al rey Fernando VII y coronaron a José Bonaparte. Para resistir al invasor, el pueblo español formó la Junta Central de Sevilla, pero en enero de 1810 esta última fortaleza también cayó en manos francesas. Cuando la noticia del colapso institucional cruzó el Atlántico y llegó al puerto de Buenos Aires a mediados de mayo, los patriotas entendieron que el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros —que había sido nombrado por una junta que ya no existía— carecía de toda autoridad legal para seguir gobernando.

Día por día: la crónica de la Semana de Mayo

Los acontecimientos que transformaron la colonia en una patria en ciernes se desarrollaron en un clima de extrema tensión, espionaje militar y asambleas secretas en la jabonería de Hipólito Vieytes y la casa de Nicolás Rodríguez Peña:

  • Viernes 18 de mayo: Tras confirmarse los rumores de la caída de Sevilla, el virrey Cisneros realizó una proclama pública pidiendo calma y lealtad a la Corona. Sin embargo, los líderes criollos se reunieron de urgencia esa misma noche y determinaron que el poder colonial había caducado.
  • Sábado 19 de mayo: Cornelio Saavedra (jefe del Regimiento de Patricios) y Manuel Belgrano le exigieron formalmente al alcalde de Buenos Aires la convocatoria urgente a un Cabildo Abierto para decidir el futuro del gobierno, bajo la sutil amenaza de que las milicias criollas ya no respaldarían al virrey.
  • Domingo 20 de mayo: Cisneros reunió a los jefes militares en el fuerte para pedirles apoyo armado. Saavedra se negó rotundamente y le comunicó de manera célebre que el poder ya no le pertenecía, argumentando que «el que daba autoridad a la Junta de Sevilla que os nombró, ya no existe; por consiguiente, usted tampoco tiene autoridad». Sin apoyo militar, el virrey se vio obligado a firmar la autorización para la asamblea.
  • Lunes 21 de mayo: Se distribuyeron 450 invitaciones entre los vecinos más acaudalados y respetables de la ciudad. Mientras tanto, en las afueras del edificio, la «Legión Infernal» —una fuerza de choque popular liderada por los jóvenes Domingo French y Antonio Beruti— ocupó la Plaza de la Victoria portando puñales y pistolas para garantizar que el proceso no fuera manipulado por los realistas.
  • Martes 22 de mayo: El gran debate. Con la presencia de unos 250 invitados, se inició el Cabildo Abierto. El obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega, defendió la postura realista afirmando que mientras hubiese un español en América, este debía gobernar sobre los criollos. La respuesta patriota llegó de la mano de Juan José Castelli, «el orador de la Revolución», quien expuso la Teoría de la Retroversión de la Soberanía: al no haber un rey legítimo en España, el poder político volvía de manera automática al pueblo, único soberano para elegir un nuevo gobierno.
  • Miércoles 23 de mayo: Tras una votación que se extendió hasta la madrugada, se realizó el escrutinio oficial. El resultado fue contundente: una abrumadora mayoría votó por la destitución inmediata del virrey Cisneros y la delegación provisional del poder en el Cabildo.
  • Jueves 24 de mayo: La traición del Cabildo. En una polémica maniobra legal, los capitulares del Cabildo (en su mayoría comerciantes españoles) intentaron burlar la voluntad popular y designaron una junta de gobierno integrada por criollos pero presidida por el propio exvirrey Cisneros como jefe militar. Al enterarse, Belgrano, Castelli y Saavedra pusieron el grito en el cielo; los jefes militares retiraron su apoyo y los miembros criollos de esa junta renunciaron esa misma noche bajo la presión de las milicias que amenazaban con iniciar una guerra civil en las calles.
  • Viernes 25 de mayo: El nacimiento de la Patria. Desde las primeras horas de la mañana, una multitud se congregó frente al Cabildo bajo una llovizna fría. Ante la tardanza de las deliberaciones, los vecinos comenzaron a golpear las puertas al grito de «¡El pueblo quiere saber de qué se trata!». Ante el inminente estallido popular y el ultimátum de los regimientos militares criollos, el Cabildo cedió. Se anunció la disolución de la junta colonial y se proclamó a la Primera Junta de Gobierno Patrio, integrada por Cornelio Saavedra (Presidente); Mariano Moreno y Juan José Paso (Secretarios); y Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea (Vocales).