
Un relevamiento reciente expone la crítica situación social en el departamento de Las Heras. Los recuperadores urbanos trabajan en condiciones extremas dentro del basural para rescatar materiales reciclables que les permitan generar ingresos mínimos de subsistencia en un contexto de creciente necesidad.
La realidad social en el Gran Mendoza muestra una de sus caras más duras en el vertedero de El Borbollón. Según datos actualizados a este mayo de 2026, se estima que alrededor de 900 personas acuden diariamente al predio para realizar tareas de recuperación de residuos. La cifra refleja un incremento en la cantidad de familias que dependen directamente de lo que otros desechan para poder alimentarse.
Las condiciones de trabajo en el vertedero
Quienes asisten al basural enfrentan riesgos constantes para su salud y seguridad personal en busca de cartón, plástico y metales:
- Entorno insalubre Los recuperadores operan entre residuos de todo tipo, sin elementos de protección adecuados y expuestos a enfermedades.
- Riesgos físicos El movimiento de maquinaria pesada y camiones compactadores dentro del predio representa un peligro latente de accidentes para los trabajadores informales.
- Competencia por el material La gran cantidad de personas en el lugar genera una disputa constante por los residuos con mayor valor de reventa en el mercado del reciclaje.
Perfil de los recuperadores urbanos en Las Heras
El fenómeno ha dejado de ser individual para convertirse en una estrategia de supervivencia familiar:
- Presencia de grupos familiares En muchos casos, varios miembros de una misma familia se trasladan al vertedero para maximizar la recolección diaria.
- Falta de alternativas laborales La mayoría de los recuperadores señala que la falta de empleo formal y la inflación los han empujado a buscar sustento en la basura.
- Organización informal Aunque existen intentos de cooperativización, una gran parte de los trabajadores opera de manera independiente y sin beneficios sociales.
El desafío para la gestión municipal y provincial
La situación en El Borbollón interpela directamente a las autoridades sobre la gestión de residuos y la contención social en este 2026:
«Es una realidad que no podemos ignorar; el vertedero se ha convertido en el único ingreso para cientos de familias que quedan fuera del sistema», indican referentes sociales del departamento.
Desde diversos sectores se reclama la implementación de programas de inclusión que permitan a estos trabajadores realizar su tarea en centros de acopio seguros, con condiciones de higiene dignas y precios justos para los materiales que recuperan, evitando así la exposición directa al foco de contaminación del basural.


