La Justicia ordenó el allanamiento de oficinas de Anses

La Justicia ordenó el allanamiento de oficinas de Anses

Efectivos de la Policía Federal allanaron ayer cinco oficinas locales de esa repartición nacional. La orden fue emitida por el juez Walter Bento, a pedido de la secretaría Penal B, a cargo de Gabriela Del Campo, que investiga un presunto fraude de empleados a ese organismo durante la gestión del peronista Héctor Rasso.

En el hecho estaría involucrada una veintena de trabajadores que habrían cobrado, de forma desleal, viáticos por comisiones de servicios (operativos de tareas realizados fuera de su propia oficina).

Parte de esas irregularidades fueron visibilizadas a principio de año, cuando asumió al frente de la delegación Cuyo el macrista Sebastián Cremaschi.

Ante la sospecha de posibles hechos irregulares, el funcionario solicitó una auditoría a la oficina central de la Anses, en Buenos Aires, la que hizo un estudio exhaustivo sólo de 2015.

Según fuentes federales, los allanamientos se realizaron de manera “simultánea” en dos oficinas de la Ciudad de Mendoza, en la de Godoy Cruz, en la de Rivadavia y en la de San José, Guaymallén.

Se supo además que en ningún caso hubo detenidos, pero sí que se secuestraron documentos que son “útiles para la investigación”.

Específicamente, lo que buscaban los investigadores es un detalle de los registros biométricos de entrada y salida del personal durante el período investigado.

Esos datos permitirán corroborar si efectivamente sucedieron las irregularidades sospechadas.

Cobros indebidos

El trabajo de “comisiones” suele ser habitual en la Anses. Se trata de operativos especiales que los agentes suelen realizar en lugares distantes de su oficina y por ello cobran los viáticos correspondientes por los días que pasan afuera.

La irregularidad, en este caso, sería que los empleados investigados, los cuales siguen cumpliendo funciones en la Anses (son parte de la planta permanente), habían salido en comisión, pero sin asistir al supuesto lugar distante al que debían ir a cumplir su tarea, sino que se habían quedado en la oficina de siempre e igual habrían cobrado los viáticos.

En otras palabras, las personas, que estarían claramente identificadas, habrían estado en dos lugares al mismo tiempo. Un hecho a toda lógica imposible. Sin embargo, igual cobraron el viático.

Es por esa razón que los registros biométricos son fundamentales para comprobar la falta, ya que “la marca del dedo es imposible de duplicar”, como dijeron algunos empleados.

Fuente: Los Andes


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