La Iglesia acordó el «reemplazo gradual» de los aportes del Estado

La Iglesia acordó el «reemplazo gradual» de los aportes del Estado

Los obispos de todo el país resolvieron buscar “alternativas basadas en la solidaridad de las comunidades y de los fieles”.

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) acordó ayer en una decisión histórica “el reemplazo gradual de los aportes del Estado por alternativas basadas en la solidaridad de los fieles”, lo que implica la renuncia a unos 130 millones de pesos aproximadamente que recibe cada año y conformó una comisión que trabajará en la creación de un fondo solidario, además de continuar en diálogo con el gobierno nacional para consensuar “diversas alternativas que facilitarán” el traspaso de una modalidad a la otra.

Así lo informó la oficina de prensa de la CEA, al término de cinco días de deliberaciones de un centenar de obispos llegados de todo el país, que se reunieron en la casa de retiros El Cenáculo, de Pilar, encabezados por el presidente del cuerpo y obispo de San Isidro, Oscar Ojea.

De esta manera, queda confirmado por el plenario de obispos el cambio al actual sistema de sostenimiento de culto que la Iglesia venía estudiando hace meses en diálogo con el Estado nacional, bajo un estricto hermetismo.

En la última reunión de la comisión permanente, en agosto, los obispos recibieron un informe del grupo que integran representantes de la Jefatura de Gabinete, la Secretaría de Culto y la CEA que se estaba encargando de analizar alternativas al actual sistema.
Se acordó entonces seguir profundizando esas alternativas y estudiar propuestas, con “el fin de ir resignando de manera gradual las asignaciones”.

En las últimas semanas, la comisión ejecutiva del Episcopado convocó a los ecónomos de todas las diócesis argentinas, con quienes se analizó los futuros cambios en el sistema que viene estudiando una comisión integrada por el padre Guillermo Caride, Hernán San Juan y el contador Oscar Gómez, por parte de la CEA.

En marzo, el tema había originado un caluroso debate cuando -en momentos en que se empezaba a instalar el tema de la legalización del aborto- el jefe de Gabinete, Marcos Peña, informó en el Congreso que el presupuesto destinado a la Iglesia católica en 2018 ascendía a 130 millones de pesos.

La asamblea plenaria había comenzado el lunes con un fuerte mensaje de monseñor Ojea, quien llamó a los obispos de todo el país “cuidar y defender la unidad” del Episcopado ante los “grandes desafíos pastorales” que se presentaron este año, como el debate sobre el aborto, los pedidos de apostasías, las denuncias de abusos dentro de la Iglesia y los ataques al papa Francisco, que se dieron en medio de una “crisis social y económica“.