Buscan que los comercios de Mendoza tengan horario corrido en invierno

Buscan que los comercios de Mendoza tengan horario corrido en invierno

La UCIM propone que durante 6 meses exista esa modalidad y en verano se use el horario partido. Desde el CEC no se suman a la propuesta.

Que la actividad comercial se inicie temprano por la mañana antes de que salga el sol y termina pasadas las 21 cuando ya es de noche es una de las razones que lleva a la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM) proponga cambiar horarios durante el invierno en la provincia. Así lo explicó a los medios Eduardo Latino, prosecretario de la institución. Según afirmó el malgasto de energía y que Mendoza no tenga husos horarios en los cambios de estación se suman a los factores para impulsar un cambio.

“Consideramos que Mendoza lo necesita porque toda la actividad comienza alrededor de las 7.30, 8 de la mañana y todavía nosotros a que ni siquiera hemos cambiado el huso horario. Entonces generalmente la actividad comienza muy temprano, hay mayor gasto de energía, hasta por cuestiones de seguridad. La gente hoy sale de noche y vuelve de noche”, afirmó Latino.

También detalló que la propuesta contempla no sólo horarios sino también estrategias alrededor del proyecto. “Serían 6 meses en horario corrido y 6 meses, en los horarios de verano, horario partido. Habría que hacer todo un trabajo sobre el tránsito para hacer una entrada escalonada a la ciudad, en donde los colegios deberían tener un horario de entrada, la administración pública, los bancos, inclusive. Porque hoy los bancos atienden al público hasta las 13 y en otras partes del país, la mayoría trabaja desde las 10 hasta las 15″, señaló.

“Es un trabajo que deberíamos tomarnos diversas instituciones y entes públicos para analizarlo”, sostuvo.

Latino afirma además que “hay un 70% de los empleados que aceptan el horario corrido”.

El CEC no adhiere a la propuesta

Guillermo Pereyra, secretario del Centro de Empleados de Comercio (CEC) no ve con buenos ojos el proyecto de la UCIM. Sus razones se basan en los trastornos que el cambio de horario le podría generar a los empleados.

Sobre la posibilidad de que la gente salga a comprar en la siesta o el cambio ayude a mejorar las ventas, Pereyra se muestra pesimista. “No mejorará las ventas porque usted cuando no tiene plata no puede comprar, creo que acá pasa por otro lado. Pasa por verificar lo gravoso que son los impuestos nacionales, los impuestos provinciales, los costos logísticos, el impuesto a los débitos y los créditos. Se debe pensar en achicar en otro lado pero no en modificar las condiciones laborales de los trabajadores”.

Fuente -LosAndes-