Un empleado público envió a De Vido a la cárcel

Un empleado público envió a De Vido a la cárcel

Empezó como la desobediencia silenciosa de un empleado público, pero terminó en una explosión política nacional. Y, esta semana, le cambió el destino a Julio De Vido. El ex ministro podrá haber ganado experiencia en el trato con empresas multinacionales, pero fue un agente estatal rebelde quien más gravitó hasta ahora para llevarlo a la cárcel.

La historia empieza a conocerse. Expiraba el gobierno de Cristina Kirchner y Daniel Rodríguez, que se desempeñaba todavía en las oficinas que Yacimientos Carboníferos Río Turbio tiene en la avenida Cabildo, Capital Federal, desoyó una orden inquietante de Miguel Larregina, coordinador general de la empresa y otro de los investigados en el caso: que quemara unos papeles. Ese dato, que el fiscal Germán Moldes incluyó en su apelación a la Cámara Criminal, fue determinante para que De Vido fuera detenido.

Pero Rodríguez no hizo fuego alguno. Al contrario: guardó 36 cuerpos de expedientes firmados y, el año pasado, ya con Mauricio Macri como presidente, se los entregó a Omar Zeidán, nuevo interventor de la mina, a quien además le contó el episodio con Larregina. Zeidán llevó entonces esas fojas al Ministerio de Energía, que las presentó en la Justicia. Y cuando lo citaron a declarar consignó la anécdota de la orden incumplida del empleado, que relató también a Macri en un encuentro en la quinta de Olivos. “Que los que robaron vayan presos”, le contestó el Presidente.

Fuente : La Nación