Se dieron a conocer las escandalosas cartas que guardaba un cura del Próvolo

Se dieron a conocer las escandalosas cartas que guardaba un cura del Próvolo

La situación del cura Horacio Corbacho, el más joven de los sacerdotes imputados como autor de abusos sexuales y episodios de corrupción de chicos sordos en el instituto religioso Antonio Próvolo (Carrodilla), se torna cada vez más complicada.

Antes de que termine esta semana el fiscal Gustavo Stroppiana solicitará la elevación a juicio del caso; y en las últimas horas, diario Los Andes dio a conocer el escandaloso contenido de una serie de cartas que fueron encontradas en un baúl ubicado en la habitación de Corbacho. Se trata de correspondencia que intercambiaba con un diácono de Buenos Aires (R.J.J.G., según sus iniciales), y donde queda en evidencia la promiscuidad y el descontrol sexual que predominaba puertas adentro del instituto. Algunas tienen fecha de hace más de 12 años y -además del lenguaje sexual- hay una gran cantidad de dibujos de órganos sexuales y personas desnudas.

Información cotidiana y rutinaria, noticias sobre quienes compartían el día a día con él y hasta comentarios de fútbol y música son otros de los tópicos en los que se explayaba el autor. Pero estos son algunos de los fragmentos de las cartas que recibía y guardaba Corbacho, con fragmentos tenebrosos si se tiene en cuenta que la correspondencia era entre religiosos y en un instituto donde -en sus albergues- dormían menores de edad.

Aquí un fragmento:

“Y aquí me pongo a cantar
al compás de un sordomudo.
Tené cuidado ahí adentro
a ver si te rompen el cu..
Me parece que la japonesa
está bailando la conga
en vez de que habla su acento
que te acaricie la por..
Y ya me voy despidiendo
de un amigo sin igual
que Dios nos bendiga a todos
Y por las dudas, tomá…”

Este fragmento puede leerse -aparentemente manuscrito por R.J.J.G,- y al final del verso hay un dibujo de un hombre desnudo con una erección.
En otro de los fragmentos, el autor de la carta desde Buenos Aires habla en tono socarrón de la institución (llamándola “Provolín” y “Provoludos” a quienes la integran) y menciona a la “hermana japonesa” (sería la monja Kumiko Kosaka, oriunda de Japón, quien trabajaba en el cuidado del albergue de niñas y una de las imputadas y detenidas) identificándola como “cheta, que se había criado en Barrio Norte (Buenos Aires)”.

Menciona a un tal Rubimacho (según fuentes de la investigación, podría ser el apodo en broma de Corbacho).

“La hermana japonesa le pidió un consejo al contemplativo Rubimacho. y estando solos en el aula, Rubimacho le dijo a la hermana japonesa: ‘la apertura, la apertura es siempre el principio de toda obra’. La hermana entendió mal y su apertura fue de piernas. El latido del corazón del contemplativo era intenso, y su pierna del medio se elevó como un avión” se lee en otro de los fragmentos.

Más adelante, en el mismo texto se refiere a Corbacho como “padre Corborracho” y habla de que andaba “buscando la botella”. Y permanentemente hace alusiones a actos y órganos sexuales (siempre en tono de broma). E incluso hasta se anima a darle consejos a Corbacho sobre si cree pertinente que se ordene como cura a raíz de las constantes dudas que -”como amigo”- R.J.J.G. observa en el hoy sacerdote (las cartas tienen fechas que van desde el año 2003 hasta el 2008).

Fuente: Los Andes