Se aprobó en Diputados la despenalización del aborto

Se aprobó en Diputados la despenalización del aborto

Tras una maratónica sesión que comenzó a las 11:24 del miércoles, la Cámara dio una histórica media sanción al proyecto que ahora será debatido por el Senado.

La Cámara de Diputados dio hoy media sanción en general al proyecto de despenalización del aborto por 129 votos a favor, 125 en contra y 1 absención tras una maratónica sesión de casi 22 horas y media y que expuso el transversalismo que genera el tema en el interior de cada partido político. En un primer momento, el sistema marcó 131 votos a favor, pero dos diputados aseguraron que sus votos se habían computado mal, y finalmente la cifra quedó en 129.

Ahora el proyecto deberá ser girado al Senado, que actuará como cámara revisora y allí comenzará a desarrollarse el mismo proceso que siguió en Diputados, es decir con un debate en comisiones.

El camino que recorrerá en el Senado será el de un nuevo debate en comisiones para, luego de una definición en esa instancia, pasar a su tratamiento en el recinto.

Allí, de acuerdo con lo previsto por la Constitución, se pueden suscitar nuevamente tres escenarios, el del rechazo, el de la aprobación y el de la aprobación con modificaciones.

Si no se aprueba.

En el caso de un eventual rechazo, la iniciativa no puede volver a ser considerada en el transcurso de este año parlamentario.

Si se aprueba.

En caso de una aprobación tal como el texto fue remitido desde Diputados, el proyecto queda convertido en ley y, como tal, debe ser remitida al Poder Ejecutivo para su promulgación, a través de la publicación en el Boletín Oficial y con la posibilidad de ejercer el derecho a veto total o parcial, en un plazo de diez días hábiles tras la sanción.

La tercera alternativa que puede darse es que el proyecto sea aprobado con modificaciones por el Senado, con lo cual debe volver a ser remitido a Diputados para que, previo a un debate en comisiones o directamente en el recinto determine si acepta o rechaza los cambios incorporados por la Cámara alta.

En ese hipotético escenario, para poder rechazar modificaciones al texto, es necesario que la cámara de origen iguale o supere la cantidad de votos con la que fueron incorporados esos cambios.

Esto implica que, si en la cámara revisora las modificaciones fueron realizadas con la mitad más uno de los votos, éstas pueden ser rechazadas con la mitad más uno de los votos o más, mientras que si se incorporaran con los dos tercios, se requiere de esa mayoría para rechazarlas.

Entre las posibilidades no escritas en las normas pero habilitada por los resquicios que éstas dejan, se encuentra la posibilidad de que un proyecto sea “cajoneado”, es decir que quede sepultado por falta de tratamiento, lo que implica perder estado parlamentario por falta de iniciativa o voluntad política.