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El Gobierno recorta gastos y baja obras para contener el dólar

El Gobierno recorta gastos y baja obras para contener el dólar

Acelerar la reducción del gasto público nacional y de las provincias y pagar un retorno del 40% en pesos a los inversores financieros para que no se vayan al dólar, fue la decisión política tomada ayer por el presidente Mauricio Macri para frenar la devaluación.

Después de varias jornadas de fuerte alza del tipo de cambio y de atacarlo con virulencia a fuerza de venta de reservas y alza de tasas de interés a niveles récord, el dólar bajó 3% (70 centavos) y cerró en 22,28 pesos para la venta en Buenos Aires.

Con las medidas elegidas, la política económica de la coalición gobernante que lidera Macri se dirige ahora a enfriar la economía, evitar una disparada de la inflación y morigerar el impacto de las tensiones cambiarias globales en el escenario financiero local.

Para lograrlo, el jefe de Estado decidió incrementar el ajuste del gasto público recortando el déficit fiscal de este año del 3,2% del Producto Bruto Interno al 2,7%, es decir un 0,5% más.

Sumando la baja anunciada ayer, que rondará los U$S 3.200 millones, con la que ya estaba prevista originalmente, de U$S 2.600 millones, el recorte total llegará a 1,1 punto porcentual del PBI.

Si bien no hubo precisiones de las áreas en las que habrá achique de gastos, trascendió que la obra pública se resentirá por el recorte de 30 mil millones de pesos.

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Además, siguiendo la estrategia utilizada con las tarifas, Macri decidió jugar a fondo e incluir en la batalla a los gobernadores e intendentes, que deberán recortar sus déficits del 0,8% previsto inicialmente al 0,3%.

Ese diferencial de 0,5 punto porcentual equivale a una reducción de fondos para gobernadores e intendentes que rondará 2.650 millones de dólares.

Esa baja será posible, según el Gobierno, gracias a la sanción de la Ley de Responsabilidad Fiscal, la Reforma Tributaria y la devolución del 15% de la coparticipación destinada a la Anses.

“Producto de eso, las provincias están recibiendo recursos muy por encima de lo que crecen los ingresos nacionales”, dijo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Celebró que el rojo financiero de la Argentina este año -tras el pago de la deuda- pasará del 6,8% al 5,2% del PBI.

“La convergencia fiscal no es negociable”, añadió Dujovne, al anunciar junto a su par de Finanzas, Luis Caputo, la decisión de cambiar las metas de déficit tras una reunión con Macri y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

Dujovne sostuvo que la intención oficial es dejar de emitir deuda y de depender de los mercados, por lo que se resolvió acelerar el proceso y dar “señales contundentes” de hacia dónde va el Gobierno y cómo lo hará.

La situación se había complicado por el shock externo generado por la suba de tasas de los bonos de Estados Unidos y por la decisión de inversores de irse de la Argentina para no pagar el flamante impuesto a la renta financiera.

Pero el panorama no venía bien. Entre el 5 de marzo y ayer, se sacrificaron 8.580 millones de dólares de reservas y la tasa de interés de referencia que establece el Banco Central saltó del 27,25% al 40% en menos de dos semanas.

A pesar de ello, Caputo negó que esta convergencia de problemas haya encontrado “desprevenido” al Gobierno. “Para evitar este tipo de convulsiones, el Gobierno emitió el 75% de la deuda necesaria ya en el primer trimestre”, apuntó el funcionario.

Lo que entusiasma a la gestión Macri es que, según datos de abril, los ingresos están creciendo al 18% y el gasto al 14%, lo cual no se había registrado desde 1983 mientras la economía haya estado en expansión.

A pesar de que los economistas y bancos prevén una inflación del 22% para este año, los ministros ratificaron la meta de 15% y apuntaron que la misma actúa como un “articulador” del programa económico porque el Gobierno ató el gasto y la suba de salarios a ese indicador, independientemente de cuáles sean los resultados finales.

Al hacer foco en la inflación, Dujovne admitió que el Gobierno entiende que la Argentina tiene un traspaso a precios de la devaluación más alto que el de otros países, por lo que en mayo podría haber un incremento del índice de precios mayor de lo previsto y “demora en la convergencia” a las metas inflacionarias para el segundo semestre.

Asimismo, dijo que subir la tasa de interés al 40% va a impactar en el desempeño de la economía pero -aclaró- “mucho más recesivo es no dar las señales contundentes que hay que dar”.

Ahora, la situación volvió a foja cero para quienes adjudican parte de la crisis cambiaria a la modificación de metas de inflación del 28 de diciembre.

Ese cambio había sido porque la actividad se estaba desacelerando. Ahora, el Gobierno volverá a desacelerar la economía.

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