Cháves dijo que Jira estuvo preso un mes por un estado de Facebook

Cháves dijo que Jira estuvo preso un mes por un estado de Facebook

En el momento en que mataban a Norma Carleti en su casa de calle República de Siria de Tunuyán, en los primeros minutos del lunes 5 de marzo, Alexander Jira (26) hacía lo que hace con bastante frecuencia: beber con amigos.

Jira, un joven que trabaja como embalador de un galpón de la zona y con dos antecedentes menores, caía detenido a las 17 de ese día bajo los cargos de homicidio agravado por ensañamiento. Hace cuatro días quedó libre, pero estuvo más de un mes preso.

Lucio Chaves fue su abogado y es el primer letrado que se queda sin trabajo en el llamado “caso Carleti” porque logró su cometido: que Jira saliera del ojo de los pesquisas y recuperara su libertad.

El hecho tiene a los hermanos Kevin, Alexis y Eber Guerrero (Kevin es el más comprometido por su ADN en las uñas de la víctima) como imputados del crimen junto con al empresario Leonardo Hisa (ex de Carleti) en calidad de instigador. Los Guerrero están en la cárcel, Hisa en un destacamento de Tunuyán.

“Cuando lo vi, ya detenido, me di cuenta de que no era culpable. Los penalistas con experiencia sabemos que la primera charla con un cliente es reveladora, y en un momento Jira, que ya estaba al tanto de lo que había ocurrido, me dijo: ‘Doctor, yo no tengo sangre para hacer una cosa así’. Y le creí”.

El motivo de la detención de Alexander Jira nunca quedó del todo claro. “Solo se sabe que después del hecho, y con el celular de su madre, entró a su cuenta de Facebook y escribió la frase ‘no quise hacerlo pero son gajes del oficio…’. Eso fue a horas del crimen de Carleti y eso lo involucró. ¿Cómo lo supo la Policía?, no lo sé”, asegura Chaves.

Lo comprobado durante la instrucción fue que Jira se pasó la tarde y noche del domingo 4 y la madrugada del lunes 5 entre la casa de sus padres del barrio Venezuela y la de su amigo -un tal ‘Cocoliso’, quien está con prisión domiciliaria por delitos contra la propiedad-. Y que durante la madrugada escribió el posteo que luego lo enviaría a prisión.

“En ese momento, mi defendido se estaba separando de su mujer. Llevaban días así. Y se enteró por comentarios de que su ex estaba saliendo con otro. Entonces, con la idea de retrucarla (a su ex), le mandó ese mensaje que en realidad era para molestarla o provocarle celos. Lo que pasa es que esa frase, en el contexto del homicidio de Carleti, era muy comprometedora. Pero no dejó de ser una casualidad”, explica el abogado.

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Involucrado

Ya con la imputación encima, confeccionada por el fiscal Adrián Frick, aparecían tres indicios que vinculaban a Jira con el crimen de Carleti. “Uno, que él había trabajado para la señora Carleti, cosa que no es verdad. Dos, que era amigo de los Guerrero, que no es verdad. Y tres, que lo habían visto en el lugar, algo que es un dato inexacto”, enumera el letrado.

Por otra parte, Hisa, el ex marido de Carleti, tampoco lo conocía. Y en la casa de un amigo de Jira donde se encontró una toalla que parecía tener manchas hemáticas, después se comprobó que esas manchas correspondían a la tintura pelirroja que la madre de “Cocoliso”, el amigo de Jira, se había hecho.

De ese modo, con el abogado convencido, el joven se presentó a declarar ante Frick y ante los abogados querellantes y contó lo que le había dicho al letrado. De hecho, se presentaron testigos que reafirmaron su coartada: que en la noche del crimen, el joven embalador de frutas solo había bebido y que más tarde había hecho ese posteo de Facebook desde el celular de su madre.

Por más que tanto el Ministerio Público Fiscal como la querella sospechaban que Jira era el “perejil” del caso, el joven siguió detenido. A diferencia de los hermanos Guerrero, que fueron enviados al penal, Jira siempre estuvo preso en la Alcaidía de Tribunales de Valle de Uco, todo un gesto de los investigadores.

Igual, dos semanas más tarde Chaves pidió un control jurisdiccional para que Jira accediera a la libertad. Pero el juez de Garantías, Oscar Balmes, el fiscal Frick y los querellantes se opusieron. Jira seguía preso pero nunca al lado de los Guerrero, a quien él decía “conocerlos de vista por una cuestión generacional ya que son más o menos de la misma edad”.

El factor Hisa

Con el paso de los días se produjo la detención del ex de Carleti, el empresario Leonardo Hisa, con lo que la figura de “perejil” de Jira pasó a segundo plano.

Mientras tanto seguía apresado. “Los indicios contra Hisa eran mucho más fuertes: el llamado a las 21 del domingo 4 al padre de los Guerrero y otro llamado más tarde de parte del escribano Emiliano Campos (ligado a Hisa) a Juan Carlos Guerrero (padre de los detenidos) y la visita del propio Hisa a la casa de Guerrero en la madrugada del crimen, eran mucho más fuertes que el simple posteo de Facebook de mi cliente”.

Conforme llegaban nuevos elementos de prueba, cada vez era más claro que Jira estaba injustamente detenido.

Como otra medida de prueba se pidió la clave de la cuenta de Facebook de Jira y de su ex. Ambos accedieron y salió a la luz que la chica había borrado sus mensajes (durante una audiencia, la mujer dio su clave a viva voz ante el tribunal y se calcula que luego fue hostigada vía Facebook).

Pero la cuenta de Jira no había sido tocada: estaba todo tal cual y nada indicaba que se trataba de un brutal asesino. Allí la frase ‘no quise hacerlo…’ recuperó su contexto y el sentido. “Estaba claro que era una conversación entre una pareja que se estaba peleando”, dice Chaves.

El miércoles tuvo lugar la audiencia de prisión preventiva para los acusados. Allí se debía demostrar con elementos sólidos los lazos de Jira con el caso. En la rueda de reconocimiento, una de las testigos principales desechó que el acusado fuera uno de los que ella vio en el Fiat 600. Esa misma tarde -en la audiencia que se prolongó hasta la medianoche- se promulgó la libertad del joven bajo caución. El Ministerio Público, con la voz de Javier Pascua, avisó al tribunal que “vamos a desistir del pedido de preventiva contra Alexander Jira”.

Desde entonces está libre, pero sigue ligado a la causa. Anda por las calles del departamento y ya se ha ganado el mote del “primer perejil” del caso Carleti.

Un caso que no está cerca de resolverse.

Fuente:Los Andes