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De chico de la calle a cocinarle a la Reina Máxima

De chico de la calle a cocinarle a la Reina Máxima

Luego de superar una adolescencia muy dura, Matías Farías entró en el programa Tapitas de Potencialidades, encontró su vocación y pudo formar una familia.

“Yo no creía en Dios, no creía en nada. Estuve cuatro años en la calle y sentía que nadie me quería”, comenta Matías Farías, participante del programa Tapitas, de la organización social Potencialidades.

La infancia y adolescencia de este joven de 27 años no fueron fáciles. Había dejado la escuela y la relación que mantenía con su padrastro era tan dañina que, con apenas 16 años, decidió irse de la casa donde vivía con su familia en Merlo. Matías destaca: “Me cansé de que me mandara a trabajar solamente para que el tuviese plata para comprarse vino. En ese momento me rebelé”.

Vivió en la calle, haciendo changas para sobrevivir. Ocasionalmente, le ofrecían un techo, a cambio de trabajar y no cobrar prácticamente nada. Su vida se había complicado a tal punto que intentó suicidarse.

Pero todo cambió a los 24 años, cuando su amiga Beba lo convenció de participar en el programa Tapitas de Potencialidades. Este consiste en reuniones semanales donde distintos jóvenes que viven en contextos vulnerables se juntan y cuentan sus problemas, o hacen juegos para conocerse más entre sí, generando un vínculo de confianza. “Cuando llegué era una persona muy tímida y cerrada. Tenía miedo de contar mi historia y que me discriminen porque soy de la calle. Pero me sentí muy aceptado y contenido. A partir de ahí nunca dejé de ir”, asegura Matías.

Gracias a Potencialidades pudo encontrar su vocación. Siempre le había gustado cocinar y en el 2016 hizo un curso para especializarse. Hoy en día trabaja como cocinero en el restaurante La Pérgola, ubicado dentro del barrio Talar de Pacheco.

Una mañana cualquiera estaba como siempre preparando un plato, cuando un compañero se le acerca y le avisa que esa comida tenía que ser especial porque era para una reina. “Yo me reí, porque no le creía. Termino de cocinar, saco el plato y veo que era la Reina Máxima. En ese momento no caía” recuerda con una sonrisa el cocinero, quien continúa: “Dentro mío decía: que orgullo”.

Actualmente vive en su casa en el barrio de Bancalari junto a su nueva familia: Beba, con quien se puso de novio y tienen un hijo, Tobías. “Potencialidades me da el camino para seguir adelante y cumplir mis sueños”, finaliza Matías.

//Fuente: La Nación//